Por: Alberto Abreu

Como estas notas son redactadas desde Cuba, comenzaré aludiendo a las especiales coyunturas en las que se produjeron mis primeros encuentros con los textos de Nelly Richard. Fue en los primeros años de la década del noventa dentro del segmento temporal donde se han sucedido los cambios más decisivos de la cultura cubana contemporánea.

En las líneas que siguen, me gustaría entrelazar estos tres motivos: 1) a la escritura de estas notas, 2) mi descubrimiento y primeros contactos con el pensamiento de Richard, y 3) la crispada escena cultural en que se produce, por parte de la generación de jóvenes artistas e intelectuales emergente, la recepción de sus teorías. El primero no sólo alude al presente como una estrategia de la memoria, o sea, el instante en que estas notas se abren a la evocación, lo memorístico, sino que –y esto es lo más significativo– designan un posicionamiento, una determinada localidad crítica y geocultural como destino o consumo de una producción teórica, el lugar donde esta se rearticula, refuncionaliza. El segundo (los textos de Nelly Richard) especifica y define los contornos de ese saber: su lugar de enunciación, sus nuevos paradigmas y cruciales propuestas teóricas. En este caso el de los Estudios Culturales en su versión latinoamericanista, la teoría y la crítica posmoderna de la cultura producida sobre y desde América Latina en tiempos del posmodernismo global y el neoliberalismo. El tercero comienza por hablarnos de esta migración teórica, y concluye demarcando, espacial y temporalmente, las coordenadas de su anclaje. Es el relato de la peregrinación, el nomadismo, el tránsito de la teoría a través de las fronteras; nombra carencias, silencios… insinúa, entre otras ansias, las nuevas apuestas teóricas locales y la urgencia de salir a la búsqueda de otros paradigmas de teorización, pero también designa las operaciones que, en estos tiempos de posmodernismo global, experimentan los materiales teóricos en su proceso de circulación transnacional. Y el modo en que los mismos están llamados a subvertir las relaciones saber-poder, y otras sobre las que tradicionalmente han descansado las dinámicas entre lo sacralizado y lo emergente, lo local insular y lo latinoamericano, entre la mirada a la cultura y las ciencias sociales de un marxismo y una izquierda tradicional, demasiado ortodoxa, para explicar las fragmentaciones, deslizamientos y la heterogeneidad de discursos y patologías culturales que atraviesan a los sujetos, prácticas e identidades latinoamericanas en el mundo contemporáneo.

Fueron estos desafíos a la modernidad en el centro de su epistemología y del ámbito académico universitario (sin perder de vista los gestos de reclamo social, las aspiraciones emancipadoras de estas identidades y representaciones simbólicas sulbalternas) lo que explica nuestra primera fascinación por los Estudios Culturales (todos) y, muy en especial, hacia los textos de Nelly Richard.

Pudiéramos alterar el orden gramatical de estos tres elementos, pero el sentido del párrafo seguiría siendo el mismo, continuaría describiendo la insatisfacción, informando sobre la urgencia de salir a las búsquedas de esa producción de conocimiento. La propia Nelly Richard, en uno de sus ensayos, ha relatado un encuentro similar, en este caso el impacto que tuvo entre un grupo de pensadores chilenos de su generación el encuentro con la obra de Walter Bejamín.[2]

Ahora, a propósito de la escritura de estas notas, vuelvo sobre algunos de aquellos escritos que descubrí hace más de diez años de manera casi furtiva y fragmentaria, a través de fotocopias, fragmentos de citas, entrevistas, bajados de Internet y reproducidos de forma precaria en medio de la escasez y privaciones del período especial, en un papel ya escuálido, manoseado de tanto ir y venir de mano en mano.


[1] Prólogo al libro Campos cruzados: Crítica Cultural, latinoamericanismos y saberes al borde, de Nelly Richard publicado por la colección cuadernos casa, del Fondo Editorial Casa de las Américas, 2009.

[2] Consúltese el ensayo de esta autora titulado: “Roturas, memoria y discontinuidades (En homenaje a W. Benjamin)” que aparece en su libro La insubordinación de los Signos (cambio político, transformaciones culturales y poéticas de la crisis) publicado por la editorial Cuarto Propio, agosto del 2000, Santiago de Chile, pp. 13-37.

PARA EL NARRATIVO COMPLETO – Prólogo Campos Cruzados: Critica Cultural, latinoamericanismo y saberes al borde, Nelly Richard

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