La Habana, 23 de e

nero El Capítulo Cubano de la Articulación Regional Afrodescendiente para América Latina y el Caribe (ARAAC) convocó a una conferencia de prensa este jueves en el teatro de la Casa del ALBA (El Vedado, La Habana). La mesa estuvo compuesta por Lidia Turner, Norma Guillar, Roberto Zurbano, Gisela Arandia, Irene Esther y Tomás Fernández Robaina, integrantes del Equipo Coordinador de ARAAC-Cuba.

La primera intervención fue de Roberto Zurbano. El conocido ensayista y editor expuso la naturaleza emancipadora, por su naturaleza antirracista y contra cualquier tipo de discriminación, de ARAAC-Cuba y sus objetivos de crecimiento e integración con las iniciativas similares del resto del mundo.

La escritora Gisela Arandia leyó la Declaración de ARAAC-Cuba. La organización reconoce en este documento la importancia política del reconocimiento por la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) del tema del racismo especialmente virulento con la población afrodescendiente, el 40% de los pobres de América Latina.

De acuerdo con lo que ha trascendido, CELAC incluyó el tema afrodescendiente y la lucha contra la discriminación racial como parte de su Plan de Acción, en consonancia con el Decenio de los Afrodescendientes aprobado por la ONU (2015 – 2025). ARAAC Cuba se declara dispuesta a colaborar en las tareas que sean necesarias para la reivindicación, participación y dignificación social, para la población afrodescendiente de toda América Latina.

En respuesta al cuestionamiento de ARAAC Cuba como organización política sin relación directa con la población afrodescendiente cubana. La sicóloga Norma Guillar citó diversas iniciativas comunitarias llevadas adelante por integrantes de la red ARAAC Cuba en distintas zonas de La Habana. La red funciona en base a Ejes de Trabajo que buscan integrar el trabajo de sus activistas. Más adelante se aclaró, además, que ARAAC Cuba no es una asociación cerrada, sino abierta a la participación voluntaria de toda persona interesada, sin diferencias de edad, color de piel, identidad de género, religión, orientación sexual, lugar de residencia o de origen.

Se cuestionó la posición de ARAAC Cuba frente a los varios gobiernos de la región que apoyan la restricción de los derechos reproductivos, y la libre expresión de la orientación sexual e identidades de género, políticas defendidas por gobiernos de política económica progresista, como Nicaragua y Ecuador.

De acuerdo a Gisela Arandia, ARAAC Cuba está consciente de su compromiso varias veces expresado en público- con la lucha antidiscriminatoria de modo integral. Por tanto, se hará un acompañamiento crítico de esta iniciativa de CELAC.

Tomás Fernández Robaina llamó la atención sobre el peligro a quedar fascinados con el surgimiento de la CELAC, y perder de vista las limitaciones en política social de varios de sus Estados integrantes. Aclaró que la lucha antirracista no gana con la toma del poder, como demostró el triunfo de la Revolución Cubana de 1959. Tampoco se gana la lucha contra la discriminación al empoderar hombres y mujeres afrodescendientes, pero racistas y sexistas. En ese sentido, reafirmó el deber de ARAAC Cuba con la emancipación integral.

Las declaraciones de Zuleica Romay Guerra, enlace de ARAAC Cuba con el Ministerio de Cultura, se declaró muy entusiasmada con este paso de la CELAC. Valoró la incorporación del tema afrodescendiente en este foro, que incluye naciones con largo historial de racismo estatal como Chile y Argentina, como un gran avance para los movimientos sociales. ARAAC Cuba debe integrarse a los grupos diversos que buscan hacer progresar los derechos sociales en base al marco político que establece. Se debe ser crítico, pero reconocer el avance que significa.

La Cumbre de CELAC se desarrollará en La Habana hasta el 29 de enero. Reúne a todas las naciones del continente, menos Estados Unidos y Canadá. Surgió como iniciativa de Venezuela y otras naciones de la zona para establecer un foro político integrador alternativo a la Organización de Estados Americanos, la cual varios gobiernos de la región consideran demasiado dependiente de Washington.

Yasmín S. Portales

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