Las deudas de Lalita para conmigo.

Por Sandra Álvarez

No por casualidad son libros las deudas que Lalita adquirió conmigo y que no podrá jamás saldar.

El primero de ellos, es aquel sobre historia de la participación política de las mujeres en Cuba cuyo autor es Julio Cesar González y que se lo presté cuando se preparaba para dar una conferencia en no sé qué universidad gringa. Varias veces hice por recogerlo, pero siempre pensé que nuestro futuro era infinito.

El otro, y también importante, es el que nos propusimos como continuación de Afrocubanas, o sea una especie de segunda parte. Esta idea de todas ahora está en las manos de Daisy Rubiera y Oilda Hevia, quienes como historiadoras al fin, están haciendo de esta ciencia social el centro del texto.

Pero mi mayor temor es que aquel texto con el que ganó una mención en el Casa de las América, no llegue nunca a ser publicado. Ojalá sus familiares y amigos se puedan rescatar esos cientos de líneas que ella dedicó al afrofeminismo en Cuba. Muy pocas personas tuvieron acceso a esas páginas. Tampoco yo, porque Lalita también era una mujer compleja.

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