Afromodernidades

Palabras leídas durante la presentación de mi libro Por una Cuba Negra. Literatura, raza y modernidad en el XIX, en la Universidad de Claremont, California y en el Centro Malcon X de University of Massachusetts at Amherst

Buenas Tardes:

Quiero dar las gracias a Claremont Graduate University y en especial a David Luis-Brown por su invitación y el entusiasmo con que desde el primer momento acogieron mi visita.

Como intelectual afrocubano y activista contra la discriminación racial y la homofobia en Cuba, me siento muy honrado con esta invitación.
Les confieso que este encuentro tiene para mí significaciones muy especiales. Primero, porque al acogerme no sólo reciben a un escritor cubano -autor de varios libros sobre aquellos capítulos de la historia intelectual y cultural cubana silenciados o censurados por la historia oficial-, sino porque también simbólicamente, al recibirme, reciben a una parte del Movimiento Afrocubano y de los activistas que dentro de la naciente sociedad civil cubana luchamos contra todo tipo de discriminación. En segundo lugar, este encuentro me ofrece la posibilidad de conversar, discutir e intercambiar con ustedes algunas ideas que he venido exponiendo en varios artículos y fórum sobre la realidad de los negros y negras en Cuba, sobre sus luchas a través de siglos para que sean reconocidas sus decisivas contribuciones a la formación de la nación y la nacionalidad cubana. Hablo de hombres y mujeres que, como todos sabemos, fueron arrancados violentamente de África y traídos a este lado del continente en condiciones verdaderamente inhumanas para trabajar como esclavos, que protagonizaron innumerables rebeliones para conseguir su libertad y finalmente se fueron a la manigua, junto con el criollo blanco, a combatir contra el colonialismo español por la independencia de mi país. Una historia de cimarronaje y resistencia, silenciada y tergiversada por la historia oficial -escrita por letrados blancos- y en una nación que desde sus orígenes padeció del miedo al negro.

En tercer lugar, porque es la primera vez que voy a presentar en público, mi libro: Por una Cuba Negra. Literatura, raza y modernidad en el XIX y lo hago fuera del país donde se escribió y de las circunstancias históricas, culturales, sociales y políticas que motivaron su escritura. Por razones, que más tarde entenderán este libro acaba de ser publicado en España por la Editorial Hypermedia.

Todavía hoy en Cuba, hablar de discriminación racial y asumir con plena conciencia tu identidad como negro o negra sigue considerándose como una especie de disidencia política. Un acto que pone en peligro la unidad política de la nación y de la Revolución Cubana.

Desde su llegada al poder en enero de 1959, la Revolución dictó leyes que establecían la igualdad de derechos entre blancos y negros. Enarboló el paradigma de una nación mestiza y de un sujeto nacional homogéneo. La voluntad política de construir “el hombre nuevo del socialismo” trajo consigo que se reprimiera cualquier intento por parte de negros y mulatos de reivindicar su identidad racial o de manifestar su orgullo negro. El nuevo sujeto revolucionario, legitimado por el canon literario, cultural y estético de la Revolución terminó siendo un sujeto viril, blanco, ateo y marxista.

No sólo el arte, la literatura, sino también la crítica, el discurso académico e historiográfico estimularon y legitimaron a la construcción de este sujeto. Al tiempo, que desde una politización extrema del arte y la literatura se ponían en práctica los paradigmas teóricos y estético del realismo socialista, y el marxismo más dogmático. Así se tildaron de enemigas de la Revolución muchas autores y obras que no se ajustaban a esos cánones estrechos como pasó, en la década del sesenta, con los jóvenes escritores en su mayoría afrocubanos nucleados en torno a las Ediciones El Puente, o con el movimiento que conocido como el Black Power Cubano. Integrado por intelectuales, poetas, cineastas y dramaturgos quienes a partir de sus conversaciones con los líderes del Black Power y de los Panteras Negras -exiliados o de visita en Cuba- comenzaron expresar en sus vestimentas y obras su “orgullo negro”.

Esto explica por qué en casi totalidad de las obras producidas por la literatura cubana entre la década del sesenta y hasta el ochenta del pasado siglo no existen personajes negros o negras. Siempre sus autores describen la piel, los ojos, el pelo de personajes blancos.

La década del noventa se inicia con la caída el campo socialista. Cuba perdía no sólo sus principales aliados políticos y económicos en el mundo. Comienza así, la crisis económica más fuerte que ha vivido mi país conocida como Período Especial, y de la cual todavía hoy no se ha recuperado.

La necesidad de buscar nueva salidas económicas y políticas a ésta crisis llevó al Estado cubano a realizar ciertas aperturas como: el reconocimiento del derecho que tienen sus ciudadanos a practicar la religión que deseen, la despenalización del dólar. Cuba se abrió al mercado internacional fundamentalmente, el turístico. Por otra parte, se incrementaron las visitas de los cubanoamericanos al país y remesas que ellos enviaban a sus familiares en Cuba. Se les dio permiso a los cubanos para que pudieran viajar al extranjero y regresar nuevamente a su país natal. Fue el comienzo de lo que con el tiempo ha devenido en la formación de una clase social económicamente privilegiada conocidas “como los nuevos ricos”.

Toda esta situación provocó que resurgieran en el imaginario popular, social y político prácticas discriminatorias y racistas contra la población afrocubana. La presencia de actores y actrices negras en la televisión cubana es escasa. Cuando aparecen solamente lo hacen para representar personajes negativos, que reproducen estereotipos denigrantes como: el negro como buen músico y deportista, pero no está apto para la producción de un saber. Se nos representa como delincuentes, carente de buenos modales para conducirnos en público, mal vestido, viviendo en solares y otros sitios marginales, con un ardor sexual superior al de los blancos, sexualmente bien dotado sexualmente, como jineteros (así se le denomina en Cuba a los que se dedican a la prostitución para el turismo extranjero, tanto masculina como femenina).

En los poster destinados a la promoción de muchos productos turísticos cubanos, la mulata aparece como un objeto sexual y la cultura del negro como un elemento exótico, salvaje a los ojos del europeo. A ello hay que sumarles la escasa presencia de negros y negras como trabajadores en el sector turístico donde una camarera o maletero está salarialmente mejor remunerado que un médico, un ingeniero u otro profesional. Muchos empresarios extranjeros y de otras corporaciones mixtas que trabajan en mi país a la hora de contratar trabajadores privilegiaban casi siempre al hombre y la mujer blanca.

En los libros dedicados a la enseñanza de la historia de Cuba apenas se hablar el rol protagónico que desempeñaron nuestros antepasados en los procesos formativos de nuestra nacionalidad. En este sentido, la enseñanza de la historia de mi país reproduce estos paradigmas colonialistas.

También, por cuestiones históricas, somos los negros los que menos remesas recibimos del extranjero, el grupo social con peores vivienda. Somos mayoría en las prisiones y minoría en las universidades de un país donde la educación es gratuita. Todo esto cristaliza en la expresión que con frecuencia emplean muchas personas cuando nos dicen: “Ustedes no se pueden quejar de la Revolución, porque la Revolución los ha hecho persona”.

Desde comienzo del siglo XXI es evidente la existencia en Cuba de un Movimiento Afrocubano que lucha contra el racismo antinegro e integrado por más de 25 grupos, además de artistas provenientes de la cultura hip hop, el teatro, así como escritores, académicos, religiosos, líderes y lideresas que trabajan en las comunidades y barrios de población negra con altos niveles de pobreza, sin embargo, el activismo contra la discriminación racial en Cuba, es sinónimo de disidencia política. El debate la problemática racial está reducido a los espacios de internet, donde la mayoría de la población cubana no tiene acceso, o al ámbito académico que es un espacio totalmente condicionado por el campo político que establece una frontera entre lo permisible y no permisible, entre cuáles enfoques y temas que son políticamente correcto abordar y cuáles no.

De ahí, la reticencia del campo académico cubano a los nuevos enfoques provenientes del campo de los estudios culturales latinoamericanos, a los paradigmas teóricos de los estudios decoloniales y subalternos o a conceptos que estratégicamente empleamos los activistas como: afrodescendientes, afrocubano, empoderamiento, acciones afirmativas, etc. bajo el pretexto que son conceptos copiados de la academia norteamericana y de que no responden a la realidad cubana. Es decir, en Cuba existe un divorcio entre academia y activismo.

No hay que sorprenderse entonces, ante el hecho que durante todos estos años, el activismo antirracista cubano haya producido un saber otro, diferente al de la academia, que opera como un contradiscurso de la misma. Un saber que nace de una realidad concreta: el contacto directo del activista con estos sujetos y su dura realidad. Por esto, considero que la deconstrucción del racismo antinegro cubano exige de espacios en la academia, en la docencia, además del debate público y de un proyecto y programa gubernamental.

Hago este recuento para que conozcan el contexto en que se genera la escritura de mi libro, las preocupaciones e interrogantes que de una u otra forma lo recorren. Por una Cuba Negra. Literatura raza y modernidad en el siglo XIX, nació de estas circunstancias, pero sobre todo de mi desconfianza hacia los textos, documentos y toda la genealogía de patricios ilustres sacralizados por la historiografía oficial cubana y tenidos como padres fundadores de la nación y de la identidad nacional cubana.

Escribir Por una Cuba negra… constituyó una aventura que duró aproximadamente siete años. Fueron años de intensas lecturas y largas discusiones con colegas, de búsquedas de materiales no siempre disponibles en las bibliotecas y archivos cubanos. Pero de un verdadero aprendizaje.

Recuerdo que algunos colegas, desconfiados, me preguntaban: ¿por qué re-visitar el siglo XIX cubano?, ¿por qué te afanas en desempolvar documentos, episodios y prácticas intelectuales sobre los que ya se ha dicho todo?

Los motivos eran varios. El primero tiene que ver con la vocación de estos documentos para el diálogo con el presente. En este punto, concuerdo con Hugo Achugar cuando estima que volver sobre aquellos textos que en el siglo XIX expresaron la búsqueda de la identidad nacional americana; no es hurgar en el basural de la historia, sino que se asemeja a la labor del augur que, a la luz del presente, intenta esclarecer los signos de un proyecto aún no consolidado. La segunda razón responde a un sentimiento de incredulidad frente a los archivos de historiografía oficial:las grietas, tachaduras, silencios que revelan el texto y el sujeto colonial cuando son confrontados por los paradigmas interpretativos que proponen los estudios culturales, subalternos y decoloniales en sus deconstruciones de los ejes tradición-modernidad, lo culto-lo popular; hegemonía-subalternidad, escritura-oralidad, etc. El último motivo, es más bien personal, tiene que ver con mi fascinación como investigador hacia ese objeto de estudio que Bourdieu llama: “una simple cantidad despreciable”, refiriéndose no sólo al sujeto subalterno, sino también a aquellos imaginarios, escrituras y prácticas simbólicas que el canon y las normas vigentes dentro del campo literario cubano asumen como un excedente o desecho.

Como toda colonia, el criollo blanco cubano padeció de un complejo de inferioridad que lo hacía mirar a Europa como lo más avanzado, a querer entrar en su Historia mientras la esclavitud, el negro significaban lo bárbaro, lo iletrado, el recuerdo maldito que había que suprimir por el bien de la futura nación. La nacionalidad cubana se forjó de espaldas a ellos, no fue una nación racialmemente inclusiva.

Lo que explica el espacio marginal y deshistoriado que tiene la identidad negra y mulata dentro de esos relatos maestros que dan cuenta de los procesos formativos de nuestras literaturas nacionales y regionales. Por otra parte, poco o nada se ha dicho sobre cómo los esclavos, los mulatos y negros libres expresaron estas nociones primarias de patria las cuales, por razones obvias, eran diferentes a la del blanco, pero estaban dotadas de un sentido de pertenencia al territorio donde habían nacido y vivían. Y se manifestaban a través de la defensa del suelo patrio frente a las agresiones extranjeras, la voluntad por adquirir un lugar social y económico respetable a partir de sus talentos en los oficios, la búsqueda de un status de ciudadanía evidente en el gran cúmulo de reclamaciones legales presentando ante las autoridades, y la decisión por llevar un modelo de vida comunitaria relativamente independiente de las ordenanzas y prescripciones de la sociedad blanca.

En los barrios marginales donde socialmente habían sido confinados, no sólo podían compartir aspiraciones de realización social y derroteros comunes, sino también tomar conciencia de la exclusión social y étnica que enfrentaban.[1]

La literatura producida por los negros y mulatos criollos (esclavos o libres) durante el siglo XIX cubano ilustra este fenómeno. Por esta razón, considero que los ejercicios de olvido y tachadura que ha hecho el canon fundacional hispanoamericano de estas voces es lamentable, pues resulta difícil aislar el nacimiento de la literatura en América Latina de los múltiples eventos políticos, sociales y económicos que rodean la consolidación de estos proyectos nacionales, entre los cuales ocupa un lugar significativo los tópicos de la raza y del racismo.

Los autores que examino en algunos capítulos de este libro, por su identidad racial, son sujetos literarios subalternos. Lo que explica el espacio problemático que, todavía hoy, en los albores del nuevo milenio, siguen teniendo dentro del pensamiento crítico-literario y el discurso historiográfico cubano.

De sus escrituras me interesan esos momentos donde la herida colonial se torna más visible, y donde las narrativas de la ilustración, con sus imaginarios sobre el progreso, se vuelven disfuncionales, pierden su capacidad explicativa universal.

Estos autores constituyen para los significados aceptados por el pensamiento historiográfico occidental, un lugar epistemológico ininteligible: la negación, el enigma. Sus subjetividades se muestran ubicuas, elusivas y completamente irrecuperables frente a las políticas interpretativas occidentales, porque carecen de los privilegios necesarios para acceder a esas instancias de poder donde la historia se construye y legitima como verdad. Por estas razones, las perspectivas de análisis que asumo en este libro marchan a contrapelo, a la manera de una lectura en reversa del aparato cultural ilustrado. Mis análisis de estas obras y autores enfatizan lo perturbador y lo inviolable; los momentos donde en que sus escrituras se levantan como objetos sediciosos, irreductibles frente al saber letrado y el discurso académico.

No perdamos de vista que estos sujetos literarios incorporan costumbres, memorias, comportamientos lingüísticos derivados de otra racionalidad, y de los sistemas de comunicación predominantemente orales; sobre tales instancias descansan sus peculiares modos de comprenderse a sí mismos, de explicar a los otros y al mundo que los rodea.

Hasta aquí, mi exposición. He tratado de ser breve para poder responder a las preguntas de ustedes y cederle el camino al diálogo.

En fin los invito a leer mi libro y les doy nuevamente las gracias por esta invitación.

Alberto Abreu

Claremont, 11 de abril de 2017

Afromodernidades

Presentación de ARAAC Estados Unidos

Saludos camaradas Africanos,

Queremos presentarle oficialmente a ARAAC Estados Unidos. Adjunto está la carta con más información. ¡Esperamos oír de ustedes para continuar la construcción de una agenda unificada hacia el objetivo de la liberación del pueblo afrodescendiente!

En solidaridad,

ARAAC EE UU Liderazgo

April 20, 2017

Greetings Comrades,

On behalf of the ARAAC EEUU Regional Council of People of African Descent from Latin America and the Caribbean, we would like to introduce ourselves to our ARAAC Comrades across the Americas.

ARAAC EE UU was founded in October of 2016 in New Orleans. 6 founding members attended the meeting from Puerto Rico, Honduras, Mexico, Panama and Venezuela and who are currently residing in the US: Damani Zakee Aaquil, Jesus ‘Chucho’ Garcia, Bernardo Guerrero, Quisia Gonzalez, Marco Polo Hernández Cuevas, Yvette Modestin and Agustin Lao-Montes.

The Mission of ARAAC EEUU includes the following:

● Further the Black liberation struggle to include the voice of Africans in Latin America and the Caribbean

as part of the global effort to liberate people of African descent from all forms of oppression.

● Advance a collective identity that restores the presence, persistence, and contribution of people of African descent in Latin America and the Caribbean within the historical narrative of academic pedagogy.

● Reclaim and control our narrative and by extension contribute to the ongoing process of economic, spiritual and psychological liberation.

● Develop partnerships with other liberation groups, social justice activists, primary, secondary and university Kilombos, and leaders of African descent across the African Diaspora (Abibiman Maa) with an emphasis on establishing partnerships with our Sisters and Brothers in North America.

● Promote through networks and social media, the history, cultures, religions and contemporary struggles of people of African descent in the Americas and the Caribbean.

There are active ARAAC EEUU chapters in the following key cities: Atlanta, Boston, New Orleans and New York. Leadership is actively planning awareness and alliance events across the region with a symposium to be held in Boston later this year.

We invite you to visit and send updates, articles to share on our website at http://www.araac.org and follow us on Twitter/Instagram @araacafro and @araacfeed. Country updates can be emailed to dza@araac.org and ym@araac.org .

We also look to strengthen alliances with all the ARAAC members and to collaborate in building awareness of our presence and reality in Latin America and the Caribbean.

In Solidarity,

ARAAC EE UU Leadership

Jesus ‘Chucho’ Garcia, Founder Member (Elder Council)

Yvette Modestin, Founder Co-Director

Damani Zakee Aaquil, Founder Co-Director

ARAAC – EEUU ∙ Regional Council of African Descendants from Latin America and the Caribbean ∙

∙ 244 Peters Street, Suite 14, Atlanta, GA 30313 ∙ +1 347 948 6965 ∙

20 de abril de 2017

Saludos Compañeros,

En nombre del liderazgo de ARAAC EEUU, Articulación Regional de Afrodescendientes de América Latina y el Caribe, queremos introducirnos a nuestros compañeros de ARAAC en las Américas.

ARAAC EE UU fue fundada en octubre de 2016 en Nueva Orleans. La reunión contó con la presencia de 6 miembros fundadores de Puerto Rico, Honduras, México, Panamá y Venezuela que residen actualmente en los Estados Unidos: Damani Zakee Aaquil, Jesus ‘Chucho’ García, Bernardo Guerrero, Quisia Gonzalez, Marco Polo Hernández Cuevas, Yvette Modestin y Agustin Lao-Montes.

La Misión de ARAAC EEUU incluye los siguientes puntos:

● Promover la lucha por la liberación Negra para incluir la voz de los Africanos en América Latina y el Caribe como parte del esfuerzo global para liberar a los Afrodescendientes de todas las formas de opresión.

● Adelantar una identidad colectiva que restaura la presencia, la persistencia y la contribución de los Afrodescendientes en América Latina y el Caribe dentro de la narrativa histórica de la pedagogía académica.

● Recuperar y controlar nuestra narrativa y, por extensión, contribuir al proceso continuo de liberación económica, espiritual y psicológica.

● Desarrollar alianzas con otros grupos de liberación, activistas de justicia social, Kilombos primarios, secundarios y universitarios, y líderes Afrodescendientes a través de la Diáspora Africana (Abibiman Maa) con énfasis en establecer alianzas con nuestras Hermanas y Hermanos en Norteamérica.

● Promover a través de redes y medios sociales, la historia, las culturas, las religiones y las luchas contemporáneas de los Afrodescendientes en las Américas y el Caribe.

Los líderes de ARAAC EEUU están activamente planeando eventos de concientización y alianza en Nueva York, Atlanta, Nueva Orleans y un simposio que se celebrará en Boston a finales de este año.

También le invitamos a visitar y enviar actualizaciones, artículos para compartir en nuestra página web http://www.araac.org y síganos en Twitter/Instagram @araacafro and @araacfeed. Pueden enviar correspondencia por correo electrónico a dza@araac.org y ym@araac.org.

Deseamos fortalecer las alianzas con todos los miembros de ARAAC y colaborar en la toma de conciencia de nuestra presencia y realidad en América Latina y el Caribe.

En solidaridad,

ARAAC EE UU Liderazgo

Jesús Chucho García, Fundador/Consejo Mayor

Damani Zakee Aaquil, Co-Director

Yvette Modestin, Co-Directora

Afromodernidades

A partir del espacio marginal que tiene la identidad negra y/o mulata dentro de las narrativas maestras y los monolíticos discursos que relatan el proceso de gestación de la identidad y la nación cubana, y desde una lectura a contrapelo de sus textos canónicos, el presente volumen re-evalúa el rol desempeñado por la figura del letrado y la intelligentsia literaria en estos procesos.

La tesis que propone el autor de este libro es la siguiente: “el proyecto de modernidad y el campo literario cubano nacen y se desenvuelven en un espacio periférico con respecto a los procesos de modernidad ilustrada que viven las naciones europeas [...] De ahí que sean el otro de la racialidad y los imaginarios de lo popular las instancias que dislocan y fragmentan las aspiraciones de nuestros patricios iluministas por construir, a través de la literatura, un sujeto nacional homogéneo”.

Por una Cuba Negra. Literatura, Raza y Modernidad en el siglo XIX contribuye notablemente a las discusiones teóricas de los estudios subalternos y decoloniales. Propone miradas inusuales y se adentra por senderos apenas transitados por los estudios literarios, la teoría y los discursos historiográficos cubanos.

Afromodernidades

School of Arts & Humanities presents

CAN THE NATION BE BLACK? LITERATURE, RACE AND MODERNITY IN NINETEENTH-CENTURY CUBA

PUEDE SER NEGRA LA NACIÓN? LITERATURA, RAZA Y

MODERNIDAD EN LA CUBA DEL XIX

TUESDAY, APRIL 11 4:15 P.M.

BOARD OF TRUSTEES ROOM, HARPER HALL

Claremont Graduate University 150 E. 10th St., Claremont, CA 91711

Alberto Abreu Arcia is an award-winning Cuban creative writer, literary critic and essayist of African descent. He is the author of the forthcoming book, Por una Cuba negra: Literatura, raza y modernidad en el siglo XIX [For a Black Cuba: Literature, Race and Modernity in the Nineteenth Century, Editorial Hypermedia). This book is a literary-histórica I study of nineteenth-century Cuban literary movements and writers—both whites and people of color—who were central to the ways in which the construction of blackness shaped the national imaginary, including Domingo Del Monte, Plácido, Juan Francisco Manzano and Teatro Bufo. Abreu Arcia argues that literary authority was constituted through racial silences and exclusions in the construction of the nation.

Simultaneous translation in English will be provided. Sponsored by the departments of Cultural Studies, English and History and the Africana Studies Program at Claremont Graduate University; the Department of Modern Languages and Literatures at Claremont McKenna College; the Humanities Institute at Scripps College; the Latin American Studies Program and the Romance Languages Department of Pomona College; and the Intercollegiate Department of Chicana/o and Latina/o Studies of the Claremont Colleges.

Refreshments will be served.

Afromodernidades

Mis preguntas para Diario de Cuba [DDC]

Por Odette Casamayor Cisneros

De DIARIO DE CUBA me sorprenden con un email expresando que les “gustaría que [yo] explicara a sus lectores en qué consiste el ‘racismo’ de [la] caricatura” de Alen Lauzán que publicaron el 22 de febrero. Unos lectores se asombran de que a algunos nos parezca racista la viñeta, otros insultan sin contención a sus detractores. Hay inquietud en la sección de comentarios. ¡Enhorabuena!, me digo, pues inquietarse puede ser un comienzo.

Accedo entonces en responderle a DIARIO DE CUBA, en cuyo mensaje también aseguran que “sabemos que este es un tema delicado” y dicen estar “seguros de que querr[é] dar [mis] razones”.

¡Ay!, estimados miembros del equipo de redacción de DIARIO DE CUBA, no han acertado.

Lo que más bien deseo, con la intención de entender la caricatura, el caricaturista y su aclamador público, así como la dirección de esta publicación que requiere aclaraciones, es que a los negros y las negras de Cuba les expliquen las razones de la recurrencia a esta grotesca representación del negro.

Muchos desearíamos comprender por qué se repiten las imágenes ofensivas de los negros cubanos; y, seguramente, quienes han creado, difunden y defienden este tipo de viñetas pueden explicarnos el sentido detrás de ellas. ¿Se supone que es humor? ¿Para quién es? ¿Creen que por lo común entre cubanos dentro y fuera de la Isla, la mofa de los negros debe ser una práctica aceptable para todos? ¿A quién le sirve? ¿De qué les sirve a sus creadores y al público que lo aplaude?

De veras, me encantaría llegar a comprenderlos.

Por eso, de igual manera que se me acerca DIARIO DE CUBA yo les respondo: con preguntas.

Tal y como parece la redacción de esta publicación asombrada ante el hecho de que puedan ser consideradas racistas esta y otras caricaturas de Alen Lauzán (véase, además de la viñeta de marras, la pieza “bonus track” dentro de la serie “Turismo consecuente“); asimismo yo no consigo entender que se me demande justificar mi opinión sobre estas imágenes. ¿Será porque no me río con una bochornosa representación de dos hombres negros? ¿Por qué tendría que hacerlo? ¿Les sorprende acaso la disensión y la no participación en el bullicioso coro?

Despierta finalmente mi curiosidad la categorización de “tema sensible” que se hace del problema, el tema, la situación o como quieran llamarle a lo que no son más que el racismo y los prejuicios raciales imperantes en las relaciones sociales entre cubanos. Si es sensible, ¿en qué medida lo es? ¿a quiénes afecta?

No traigo explicaciones para la redacción de DIARIO DE CUBA, pero sí un convencimiento. El problema del racismo no son los negros y las negras. El problema es de quienes, cualquiera que sea el color con que se identifiquen o sean identificados, ofrecen y celebran representaciones peyorativas del negro, solo por ser negro.

De antemano, agradezco las explicaciones que tal vez sin insultos ni “mítines de repudio”, tengan a bien darnos.

Afromodernidades

Recordando a Lalita

Daisy Rubiera

Emergiendo del silencio: mujeres negras en la Historia de Cuba, es el título del nuevo libro del Grupo Afrocubanas y su presentación será nuestro merecido homenaje en el nuevo aniversario de la muerte, de Inés María Martiatu, Lalita, una de sus fundadoras.

Homenaje merecido a una mujer que sus últimos esfuerzos estuvieron encaminados a pensar en los problemas raciales, investigar sobre el afrofeminismo, impugnar las posiciones eurocéntricas y las visiones masculinas sobre los problemas raciales y de género, que muchas veces ignoran los aportes reflexivos de las mujeres en general y de las negras en particular, como declarara en muchas ocasiones

Quizás, esas fueron las razones por la cual, a su último trabajo, mención en el Premio Extraordinario de Estudios sobre la Presencia Negra en la América y el Caribe Contemporáneos, Casa de las Américas 2012, lo titulara Y las negras, ¿qué?

Muchos fueron nuestros proyectos, conscientes de la necesidad de insertar la voz de las mujeres negras, no solo, en el debate sobre los conflictos raciales que se llevan a cabo en el país, y que se erigiera como un contradiscurso opuesto al que sobre ellas ha venido circulando históricamente, sino que las nuevas generaciones de negras tuviesen un paradigma de que asirse para la construcción y desarrollo de una adecuada consciencia racial y se sientan orgullosas de ser negras.

Así vivió, pensó y soñó Lalita hasta unos pocos días antes de morir, cuando al visitarla en el hospital me hablaba con mucho entusiasmo de nuestro próximo libro, el que estábamos preparando las afrocubanas. Ya ella no está, pero, cuando lo presentemos ella estará allí, junto a nosotras, feliz porque se materializaba, otra vez, uno de sus sueños.

Por eso, desde estas sencillas palabras de recordación, hago patente el compromiso de las mujeres del Grupo Afrocubanas que, en otro de los aniversarios de su desaparición física, estaremos haciendo realidad, otro de sus sueños, que son también los de nosotras.

Descansa feliz Amiga

6 de enero 2017, día del 115 aniversario del nacimiento de Reyita, mi madre.

Afromodernidades

RED BARRIAL AFRODESCENDIENTE EN LA HABANA(CONTRA LA DISCRIMINACIÓN Y LA EXCLUSIÓN RACIAL).

¿QUIENES SOMOS?

La Articulación Regional Afrodescendiente en América Latina y El Caribe (ARAC), es un espacio político de coordinación y articulación integrada por activistas Afrodescendientes pertenecientes a redes de movimiento social y organizaciones no gubernamentales con una visión progresista y democrática de los países de América Latina y El Caribe, cuyo propósito es contribuir con una plataforma y agenda política regional e internacional que permita erradicar las diferentes asimetrías(étnico-raciales, de clase, género, sexualidad, generacionales, campo y ciudad, reconocimiento cultural y religioso) existentes en el desarrollo económico, social, cultural, político y socio ambiental regional, promoviendo mecanismos de integración, incidencia política y búsqueda de recursos que tiendan a la eliminación de las mismas.

A raíz de la configuración de esa agenda en nuestro país y de determinar desarrollar las articulaciones tomando en cuenta diversos ejes temáticos, que analicen los problemas de participación democrática, y asumiendo como continuidad los adoptados en las reuniones y encuentros que se sostuvieron, entre los que se encuentra el de Derechos y protagonismos de las mujeres, algunos Talleres de Transformación Integral Del Barrio, de los Consejos Populares: Balcón Arimao, La Ceiba, Buena Vista, CAI Los Ángeles, Jesús María, Zamora Coco Solo, y Especialistas del Instituto de Medicina Tropical (IPK) en La Ciudad Habana, y varios lider@s barriales, desde su formación como educador@s populares hemos instituido la Red Barrial Afrodescendiente en La Habana, como un proyecto basado en la justicia social y un compromiso ético sustentado en el respeto en relación con las ideas y acciones que nos proponemos desarrollar.

Objetivo general:

Abrir un espacio de reflexión y diálogo que facilite y promueva acciones encaminadas a un mayor reconocimiento y valoración social de l@s Afrodescendientes.

Objetivos específicos

  1. Sensibilizar y capacitar a l@s integrantes de la Red Barrial Afrodescendiente, para que puedan captar las expresiones de estereotipos, sexista, racistas y negativos, perpetuadores de viejas y nuevas formas de discriminación racial para su identificación y enfrentamiento.
  2. Favorecer el reforzamiento del protagonismo de l@s lider@s barriales, a través del empoderamiento de saberes.
  3. Potenciar la creación de proyectos barriales que promuevan la economía de la población negra y a la vez, cree sentido de solidaridad entre los mismos.

¿QUÉ QUEREMOS?

Ø Empoderar con una identidad racial definida a l@s lider@s y pobladores barriales.

Ø Aproximar a intelectuales y artistas relacionados con el tema racial a nuestras comunidades en un diálogo afectivo y respetuoso que contribuya con el intercambio de saberes.

Ø Propiciar una economía sostenible y solidaria entre los miembros de la red interesados en desarrollar proyectos y acciones a fines.

Nos acompañaron en la Asesoría, Daysi Rubiera y Carmen Nora Hernández, ambas con una experiencia demostrada en temas relacionados con la Mujer Afrodescendiente y Género respectivamente. Así como el Grupo de Solidaridad y reflexión Oscar Arnulfo Romeo (OAR).

En nuestras comunidades hay una fuerte presencia negra y mestiza.

La red es Anticapitalista y Contra-Hegemónica. Se pronuncia contra la Homofobia, la Lesbofobia u otras formas de discriminación. Nuestro discurso para nada encierra odio, ni divisiones de la sociedad.

El nuestro es un mensaje de amor.

Esperamos su comunicación a:

Maritza López McBean

Educadora Popular. Coordinadora General Red Barrial Afrodescendiente. Especialista Principal del Taller de Transformación Integral del Barrio. Consejo Popular: Balcón Arimao. La Lisa. (Casa Comunitaria “Paulo Freire”)

Correos electrónicos: maritzal64@nauta.cu damayanti y damayanti@infomed.sld.cu

Teléfono: (537) 7265 9643 (casa)

Hildelisa Leal Díaz

Profesora Auxiliar, MsC. Biológicas y Genetista. Jubilada, Educadora Popular. Coordinadora Red Barrial Afrodescendiente (Infancia y Adolescencia). Colaboradora del Taller de Transformación Integral del Barrio. Consejo Popular: Pogolotti, Marianao.

Correos electrónicos: hildevivi@gmail.com Teléfono: (537) 7 260 9750 (casa)

Damayanti Matos Abreu

Educadora Popular. Coordinadora Red Barrial Afrodescendiente (Comunicación). Técnica Superior para la Ciencia, Técnica y Medio Ambiente, del Grupo de Investigaciones Sociales (GIS), Dpto. Epidemiología, en el Centro de Investigación, Diagnostico y Referencia del Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí” (IPK)

Correos electrónicos: damayanti y damayanti@infomed.sld.cu

Teléfono: (537) 7205 8405 (casa)

Foto: De izquierda a derecha: Negracubanateniaqueser, Daysi Rubiera y Damayanti Matos Abreu

Afromodernidades

“Razones para un acompañamiento. “Reflexiones desde el II Coloquio la nación que estamos imaginando, nuevas geografías de la racialidad negra”.

Por Gisela Morales.

“Solos vamos más rápido, juntos llegamos más lejos”.

(Frase de la Educación Popular).

El recién finalizado “II Coloquio la nación que estamos imaginando, nuevas geografías de la racialidad negra” organizado por el amigo y escritor Alberto Abreu junto al Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo – Cuba efectuado en la cuidad de Cárdenas, es uno de esos espacios que se inserta dentro de los numerosos esfuerzos por alcanzar la equidad racial en Cuba. La manera de trabajar desde este coloquio puede ubicarse dentro de un proceso de acompañamiento al tema que se facilita desde la solidaridad y una consciencia de la necesidad del CCRD – Cuba para impulsar un diálogo sagaz y respetuoso con todos los actores de la sociedad cubana actual.

La efectividad de numerosos espacios e iniciativas en este sentido desde fines de los años 90 con el proyecto Color Cubano, la Cofradía de la Negritud, ARAAC y otras, aunque desde contextos diferentes han contribuido a que maduraran los debates sobre la necesidad de abordar de manera pública el tema de la discriminación racial en Cuba. Desde la catarsis hasta la reflexión objetiva y la necesidad de asumir un accionar concreto estos foros han continuado evolucionando y aglutinando a un número considerable de interesad@s en esta temática creando alianzas, convocando a los medios y a otros sectores de la sociedad cubana.

Las sesiones del Coloquio la nación que estamos imaginando, nuevas geografías de la racialidad negra 2015 y 2016, poseen, desde mi punto de vista, una dimensión no explorada de manera suficiente dentro de los trabajos que se han acometido en esta dirección: es la manera de examinar no solamente que es el racismo de manera teórica, sino como enfrentarlo y más importante todavía, el cómo nos organizamos para funcionar como un movimiento más orgánico tomando en cuenta nuestras vivencias, ventajas y desventajas y posibilidades como grupo.

Los antecedentes de esta manera de abordar esta problemática pueden ser encontrados a partir del año 2006 desde los talleres de la metodología TransformAcción (aprendizaje a través de la experiencia) liderados por el profesor David Gutmann y el proyecto Color Cubano de la UNEAC. Las iniciativas pueden insertarse dentro de los intentos por abordar de un modo no solamente teórico el enfrentamiento al racismo cubano y su estudio desde el inconsciente; de colocarnos desde la experiencia para obtener Evidencias del comportamiento de este tema desde el espacio individual, comunitario, institucional; local y nacional.

De forma paralela desde el año 2013 y hasta la actualidad han sido, de igual modo relevantes, las experiencias de acercamiento al método de los Círculos de Emancipación Emocional (CEE) creados por iniciativa de la Asociación de psicólogos negros de los Estados Unidos (ABpsi por sus siglas en inglés).

Un factor de vital importancia en este análisis es el contexto que rodea al tema en cuestión. Cuando se analizan las causas de que la población negra cubana no cuente con una oficina o dispositivo legal para denunciar los hechos discriminatorios o una agenda construida desde el consenso y la participación, la balanza ha recaído solamente en la voluntad política.

Numerosos grupos y sectores se han organizado en la sociedad cubana en los últimos 20 años contando con un apoyo o sombrilla gubernamental y por el trabajo paciente y mancomunado llevada a cabo por sus líderes, lideresas e integrantes y del mismo modo por el uso de metodologías de empoderamiento y de gestión grupal, comunitaria, organizacional aplicados de forma particular a las problemáticas que se trabajan.

Las propuestas de esos sectores discriminados de la sociedad cubana le llevan a la organización de este tema 20 años de ventaja en el mejor de los casos. La falta de apertura de este camino para la problemática racial ha estado marcada por la existencia del miedo al negro heredado del siglo XIX y al mito de exclusión al movimiento negro del siglo XX que tuvo su más genuino y consecuente exponente en el Partido Independiente de Color, de igual modo, al silencio que la revolución creó cuando creyó poder dar el fin de la discriminación racial en Cuba de forma definitiva.

Explorando en el inconsciente de la discriminación racial en Cuba, debemos hurgar en los orígenes y en la formación de la nación, porque los elementos que la han conformado imprimen sus huellas de forma particular a los grupos que la componen hoy. En el caso de la población de origen africano, “el trauma del traslado en el barco” de manera forzosa nos ha marcado a todos y todas los descendientes de los que fueron otrora esclavizados. Estos antecedentes forman parte de nuestro acervo inconsciente y se expresan en comportamientos, hábitos, costumbres, proyecciones tanto, en lo individual como en lo colectivo y condicionan, aunque parezca increíble nuestros modos de hacer.

Los elementos planteados anteriormente confirman el principio de que no bastan iguales oportunidades para aquellos que un día partieron de condiciones y orígenes distintos: las alianzas son necesarias, pero es preciso tener en cuenta que cada uno de los grupos discriminados deben asumir y tomar en sus manos las riendas de la gestión de sus propios, espacios, metas, recursos y posibilidades de superación de sus conflictos tomando como base las condiciones específicas que dan origen a esa discriminación.

Los esfuerzos de este evento pueden incluirse en conceptos como el trabajar desde una Cultura organizacional, comportamiento organizacional, transformación institucional, organizacional y muchos otros; disciplinas que han tenido su mayor despliegue a partir de los años 70 del siglo XX. De manera general han sido desarrolladas por un gran número de escuelas, metodologías y formas de organización, y gestión de los comportamientos y organizaciones de los grupos e instituciones para favorecer sus potencialidades, identidades, superar sus barreras y llevar adelante sus objetivos y metas con eficiencia y objetividad. Constituyen campos de estudio en los que las actuaciones de los equipos pueden ser predichos, aprender como aprenden de ellos mismos, de otros grupos; estudian sus contextos y lo que es muy importante se trazan estrategias de futuro.

Se hace necesario en el caso de la búsqueda por la equidad racial en Cuba organizar una nueva institucionalidad (no institución) que aglutine y dé forma a estrategias construidas y pensadas desde la participación de la sociedad civil cubana para impulsar la implementación de programas y políticas públicas para avanzar en este tema. Asumirnos para llevar adelante este proceso implica de modo inexorable un cambio de mentalidades de todos y todas, trabajar y explorar nuevas maneras de la participación de estos grupos ocupa un lugar fundamental.

De esta forma el II Coloquio la nación que estamos imaginando, nuevas geografías de la racialidad negra” ha mostrado que Sí podemos trabajar de forma diferente para visibilizar que reaccionamos ante dolores no conscientes, como asumimos la consciencia de una identidad, podemos sentar las bases para crear mejores ambientes y estar más claros de nuestras potencialidades.

En la discriminación hay una pérdida, un enclave de deshumanización tanto para el discriminador como para el discriminado y este coloquio ha mostrado de manera muy importante la necesidad de explorar más en este camino la figura de los facilitadores, personas que desde su rol puedan colocar y organizar un escenario propicio para aclarar qué es este movimiento, dónde se encuentra ahora, cuáles son sus posibilidades de inserción con los demás grupos y sectores de la sociedad cubana y sus potencialidades.

Considero de suma importancia la propuesta de estos coloquios porque están colocando elementos de peso para construir ese tan añorado consenso y la oportunidad de Participar de forma plena al movimiento en la lucha por la equidad racial en Cuba con las metodologías adecuadas y de probada eficiencia. Espero que este proceso pueda seguir adelante con nuevos bríos para vencer las resistencias que tenemos como nación para aceptarnos desde una condición que aunque no es la misma para todos, si ha aportado y aporta por igual al concierto nacional.

En este sentido este espacio de coloquio que estamos desarrollando y construyendo puede jugar un papel significativo para acercarnos a la comprensión de la necesidad de no soslayar, posponer, o dejar de lado el enfrentamiento al racismo cotidiano. En el contexto actual de la sociedad cubana en el que se debaten nuestros fundamentos y preocupaciones de nuestro país y su futuro es de vital importancia tomarnos a todos y todas en consideración, construir desde lo que somos y hemos forjado por igual para acercarnos más al sueño de “una nación con todos y para el bien de todos”.

Afromodernidades

Un II Coloquio que recién comienza.

Por Alberto Abreu Arcia.

El pasado viernes 4 comenzó en Cárdenas la segunda edición del Coloquio-taller “La nación que estamos imaginando (nuevas geografías de la racialidad negra en Cuba)”. Una jornada extenuante, no excepta de fricciones, pero de muchas alegrías y esperanzas.

El Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo de Cuba (CCRD-CUBA), quien viene sirviendo como acompañante al Movimiento Antirracista Cubano en este proceso de construcción de una plataforma común y consensuada y de una articulación, no solo al interior de los diferentes proyectos-grupos que lo integran, sino con otras organizaciones e instituciones enfrascadas en la lucha contra todo tipo de discriminación, brindó nuevamente su sede y el avalado prestigio de sus expertos para acompañar y conducir este proceso de construcción.

En esta ocasión, tanto las mesas temáticas como los trabajos grupales estuvieron centrados en cuestiones metodológicas y conceptuales dirigidas al fortalecimiento de los coordinadores de estos proyectos-grupos, y a crear las condiciones para lograr estos objetivos. Por estas razones, como anunció el CCRD-CUBA, en un correo electrónico que días antes circuló entre los invitados al evento: “hemos valorado estrechar la convocatoria a la zona occidental, dejando Oriente para el primer trimestre del año 2017, e invitar a un espacio más integrador (ambas regiones incluyendo la Central) en el primer semestre del próximo año”. El objetivo este cambio, obedecía más bien a una estrategia: tener “una visión más integral de toda la isla desde su heterogeneidad”.

El encuentro estuvo focalizado en los complejos tópicos del activismo comunitario y las alianzas, por lo que asistieron 8 proyectos/grupos, además de representantes del CENESEX, el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas y la pastora Icett Samá en representación del sector religioso.

Un hecho significativo, que ya habíamos constatado durante el proceso preparatorio de este II Coloquio-taller -inaugurado el pasado 3 de noviembre y que al parecer se extenderá hasta el primer trimestre del 2017, cuando se realice el evento cumbre-, es la existencia de proyectos-grupos con una agenda propia, un trabajo sostenido e integrado por jóvenes, formados fundamentalmente por la Red de Educadores Popular. Lo que se pudo corroborar durante la Feria Expositiva de Grupos realizada durante la mañana de viernes con las intervenciones realizada por el Proyecto de Creación Colectiva Trance y mirArte díaDía hasta el momento prácticamente desconocidos dentro del segmento o circuito más visible del Movimiento Antirracista Cubano, eminentemente habanero y liderado fundamentalmente por figuras de prestigio dentro del campo intelectual, académico y cultural cubano. Lamentamos mucho la ausencia de representantes de otros proyectos invitados para esta ocasión como: el de Mujeres líderes de religiones de origen africano, Barrio La Marina, de Matanzas, La Cofradía de la Negritud y Alianza Unidad Racial.

Este hecho acentúa la diversidad generacional y regional del Movimiento Antirracista Cubano en la actualidad, y nos ayuda a entender la heterogeneidad de visiones desde las cuales estos actores sociales se configuran como sujeto de enunciación para elaborar sus propuestas y demandas. Aspecto que en un futuro no muy lejano puede marcar un giro o inflexión en las lógicas y dinámicas desde las cuales hemos venido articulando nuestras batallas. Fenómeno que es imprescindible tomar en cuenta para la construcción de esta plataforma común, y para el mapeo que hace la academia (tan seducida por los centros) de este proceso tanto de adentro como de afuera de la Isla.

Por estos motivos, en una de las sesiones de trabajo grupal, a manera de ejercicio, los participantes iniciaron la confección de un mapa de la isla donde fueron inscribiendo los nombres y direcciones de los diferentes proyectos, grupos y líderes de cuya existencia tenían conocimiento en todo el país. Una especie de directorio que es necesario continuar actualizando. También muchos demandaron la necesidad de encuentros periódicos de carácter bimestral para dar seguimiento a los acuerdos de este II Coloquio-taller, y ante la carencia de un espacio para su realización varios activistas ofrecieron voluntariamente sus casas para la realización de los mismos.

Las sesiones de trabajos, específicamente, la consagrada a la construcción grupal, desde una metodología que pretendía auscultar el interior de cada proyecto y de nosotros mismos como actores sociales, fueron develando pasiones desmesuradas, paranoias no siempre justificadas, afán de protagonismos, resentimientos entre otras brechas y obstáculos que erosionan cualquier voluntad de diálogo y consenso imprescindibles para la cimentación de una plataforma sólida que coloque el tema, con toda la intensidad y urgencia que merece, en la agenda nacional.

Problemáticas que en medio de nuestra ansiedad por lograr tales objetivos no podemos pasar por alto. Pues como dije en una ocasión: el ego no puede ser más fuerte que la razón o nuestro sentido común. Y escribo esta última oración como quien se examina a sí mismo pues de estos males no escapan ni quienes ven la paja en el ojo ajeno. Porque en este proceso donde estamos sentando los pilares para fundar esa plataforma es inseparable de un proceso de construcción, en lo personal y lo humano, de nosotros mismos.

Cierto que estos problemas, no son privativos del Movimiento Antirracista Cubano. Como alguien en cierta ocasión me comentó, se trata de un fenómeno común a todos los Movimientos Sociales en Latinoamérica; aunque en el caso nuestro tiene que ver con lo que un colega llama la histórica soledad histórica del pueblo negro que lo hace recelar de toda compañía.

Pero sucede que nosotros y nuestros problemas no son el ombligo del mundo. El mundo entero anda patas arribas, es por eso que el proceso de acompañamiento tiene un lapso de tiempo y la institución que lo conduce (CCRD-CUBA) debe mostrar resultados en cada una de sus etapas.

Sin embargo, nuestra falta de humildad a la hora de exponer nuestro punto de vista como para escuchar a nuestro interlocutor, la desconfianza, el afán de liderazgo, el acercamiento al movimiento más por conveniencia que por militancia nos laceran. En este sentido, resulta sintomática la interrogante que algunos vienen haciéndose sobre quién liderará esta plataforma común y consensuada. En lo que a mí respecta prefiero hablar de quienes. Pues apuesto por una plataforma transversal e inclusiva donde los roles de liderazgo, no sean eternos, sino que roten cada cierto tiempo por cada uno de los proyectos-grupos.

Hacia esta dimensión del inconsciente colectivo del pueblo negro, de la que hablaba hace unos momentos, y su experiencia personal como consultora de los aprendizajes en algunos talleres consagrados a explorar este tema, giró la intervención de Gisela Morales en uno de las mesas temáticas. Un inconsciente, como subrayó en su exposición, que, en el caso de la discriminación racial, el colonialismo se encargó muy bien de reconfigurar y cuyo impacto llega hasta nuestros días.

Usa el mínimo espacio de tu poder.

Una de los momentos más tensos del evento estuvo marcado por la exposición de Addis Darlington Dickinson, Gestora de Eventos del CENESEX. El impacto que la misma suscito en el auditorio abarcó correlatos tan importantes como el papel de esta institución en la lucha contra la discriminación racial, la angustia que provoca la dualidad del negr@ insertado en los espacios de poder institucional, y cómo introducir en estos últimos las problemáticas que se derivan del acto de hablar por y desde su cuerpo racializado.

Addis, con una valentía y honestidad que felicito, reconoció que el tema del racismo antinegro actualmente no es una línea de trabajo de esta institución, pero desde su rol de Gestora de Eventos en la misma se comprometió a insertarla gradualmente y accionar en este sentido exhortando a otros especialistas a su abordaje.

“¿Ve ya el racismo el CENESEX como institución? ¿De qué modo las jornadas contra la homofobia, y por la familia incluyen o desarrollan la lucha antirracista? ¿Va el CENESEX a empoderar a líderes y lideresas para que en sus talleres luchen contra la discriminación racial? ¿Las mujeres lesbianas y bisexuales negras dentro del CENEEX se están asumiendo como tales dentro de esta plataforma social?” Fueron las interrogantes, por demás válidas, formuladas inicialmente por Diarenis Calderón del Proyecto mirArte díaDía.

Deisy Rubiera, por su parte, advirtió una contradicción entre esta ausencia y el discurso de Mariela Castro, directora del CENESEX, cuando en reiteradas ocasiones ha insistido en que el programa de dicha institución es contra las discriminaciones todas. Y demandó: “El CENESEX debe considerar incluir el tema [del racismo] porque dentro de los gays y lesbianas negr@s hay un proceso de autoestima muy baja, precisamente porque es una discriminación encima de la que ya tienen, y si son pobres peor todavía, y si no son letrados mucho más”.

Para la pastora Icett Samá, esta problemática nos exige tener bien claro: “Cómo nosotros nos reproducimos en lo que vamos a estar construyendo y re-construyendo desde nuestros espacios y desde nuestros grupos”. Y consideró que en este debate suscitado por la exposición de Addis en su doble condición de negra, lesbiana y funcionaria de CENESEX. “Hay una experiencia que nos sirve para entender por donde podemos ir y por donde no”.

Roberto Zurbano, intercedió en esta discusión, para señalar que: “El dolor es una cosa que nosotros hemos aprendido a esconder, porque siempre nos dicen que es incorrecto: el dolor, las emociones, y el plus dolor del que hablaba Gustavo Urrutia, y el inconsciente del que también hablaba Giselita [Morales]. Y subrayó: “La problemática que nosotr@s vivimos cuando trabajamos en las instituciones del país es muy jodida. Porque a nosotr@s no nos enseñaron a hacer activismo, y el activismo es una cosa que hoy sigue siendo muy mal vista, pues para muchos en Cuba es sinónimo de disidencia”.

La alternativa como responsabilidad.

Igualmente inspiradora y fructífera fue la mesa temática titulada: “Desigualdades sociales, raciales y económica en el imaginario social cubano del siglo XXI”, que tuvo como facilitadores a Roberto Zurbano e Icett Samá. Ambos abordaron el tema no desde una perspectiva de académica, sino desde la práctica cotidiana del activismo (productor de un saber otro). En el caso de Icett incorporando sus experiencias como pastora en la comunidad de “Los Palos”. Los panelistas recorrieron los distintos momentos de la tradición de lucha y el pensamiento antirracista cubano desde la colonia hasta el presente, examinando cada uno de sus nódulos.

Según Zurbano estamos viviendo en Cuba “un momento de transición, de estratificación social. Están surgiendo nuevos estratos, nuevas clases sociales”. Ante esta situación se preguntaba: “¿Cuáles son las posibilidades de resistir, de transformarse y de visibilizarse o mantenerse para esa mayoría de la población negra que no tiene acceso a determinadas cosas. Uno de los retos es organizarse. Pero, ¿cómo se han organizado otros grupos en Cuba? Marcando sus identidades”.

Tras recordar como al triunfo de la Revolución desaparecieron todas las Sociedades de Color, desde el Club Atenas hasta la El Buena Vista Social Club, en cambio no se cerraron ninguna de las asociaciones españolas, chinas, árabes, hebreas, judías… “Y todos esos edificios que construyeron en el siglo XIX y el XX, están ahí, y cuando no se los cambiaron por otros espacios como ocurrió con el teatro García Lorca que antes era el Centro Gallego”. Este hecho -enfatizó- nos coloca en desventaja como grupo social. “No tenemos una institución que desde el punto de vista económico o identitario nos respalde en estos propósitos. Yo no digo que haya que recuperar [las Sociedades de Color] tal y como fueron, pero sí un espacio identitario, de reconstrucción familiar, de conexiones y un espacio de construcción de proyectos que van más allá de reunirnos un día para vernos, conversar y bailar juntos”.

Posteriormente se refirió al tema de las remesas y advirtió como a diferencias de otros grupos de la burguesía o la clase media blanca “las familias negras que se fueron a estos lugares donde había dinero, se fueron sin dinero”. Al igual que Icett Samá, se refirió al proceso de sovietización de la sociedad cubana como un momento de pérdida de nuestra conciencia racial, la cual solo sobrevivió en algunas religiones y en algunas familias. Y por estas razones exhortó a la construcción de una identidad racial que no sea excluyente de otras identidades: “porque tratando de afirmarnos a nosotros mismos, podemos negar a otros. Y eso no es el objetivo de esta lucha”.

Diarenis Calderon, al intervenir en el debate, se refirió a la invisibilidad de los aportes de negros y negras a la nación cubana en nuestros sistemas de enseñanzas, y la necesidad de buscar circuitos-otros para la circulación y socialización de saberes relacionados con el pensamiento y la tradición de lucha de negros y negras. Y puntualizó: “Cada uno de nosotr@s tiene una responsabilidad y la alternativa es esa responsabilidad”.

Hildeliza Leal, desde su experiencia como autora de libros de textos, señaló: “El Ministerio de Educación dice que los maestros no están preparados para hablar de estos temas en el aula. En primer lugar, se trata de una generalización absoluta. Hay maestros que sí pueden estar preparados porque leen sobre estos temas”. Y tras referirse a las demoras en la impresión de los libros para la enseñanza por razones económicas o por la política editorial del MINED, propuso un grupo de alternativas como los talleres de cocina, manualidades como la confección de muñecas negras, etc. desde los cuales los maestros pueden participar y abordar el tema.

Por su parte, Icett Samá, precisó que independiente de todas estas alternativas y limitaciones “es importante recuperar la figura del maestro como un actor político influyente”. Y constata cierta intencionalidad en la ausencia de estos temas en los libros de textos. Dicha carencia, responde a “un modelo de educación, y una manera de entender la educación de los niños y jóvenes donde estos temas no está previstos como no están previstos otros”. Por lo tanto, en este como en otros casos, “el maestro está respondiendo a una manera de educar que el Estado tiene concebida”.

Por último, ante la próxima celebración de los cinco años de la Red Barrial de Afrodescendientes l@s activistas reunidos en el CCRD-CUBA reconocimos y felicitamos a sus coordinadoras por el meritorio y sostenido trabajo desplegado en las comunidades más pobres y en la formación de nuevos proyectos y líderes.

Este evento también permitió materializar un viejo anhelo de muchos activistas. Me refiero a la creación de un Observatorio contra el racismo antinegro en Cuba. El cual será coordinado por Negracubanateníaqueser quien viajó desde Alemania para acudir a esta cita. Donde, además, presentó la más reciente versión del Directorio de Afrocubanas.

Afromodernidades

Conversación con Antonio Nores Hernández ganador del premio de Afrocubaweb y del blog Afromodernidades.

Por Alberto Abreu Arcia

Graduado de Licenciatura en Estudios Socio-Culturales, Antonio Nores Hernández, obtuvo el premio de sitio Afrocubaweb y del blog Afromodernidades en el recién inaugurado salón CULTURA DE PAZ, 2016 auspiciado por el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo (CCRD-CUBA). Con él conversamos.

A.A ¿Cómo nace este proyecto?

A.N.H.: La idea de la obra, incluso el título: “¿Qué sabes tú de mí?” surge a raíz de mis reflexiones después de leer “Puntos de vista”, un minicuento de Eduardo Galiano. Y es una interrogante desde lo sociocultural sobre nuestra realidad actual, el sentir del cubano y sobre el respeto al otro.

A.A.: ¿Qué representa esta obra en tu joven carrera como fotógrafo?

A. N. H.: “¿Qué sabes tú de mí?” marca un antes y un después. Porque en los dos años que llevo dedicándome a la fotografía lo que más he realizado son fotos de la naturaleza, pero esta foto, en cambio, es una indagación sobre problemáticas urbanas y sociales. Me ha gustado mucho, además me permitió apelar a un discurso cargado de símbolos y metáforas.

A.A. : Una de las cosas que me llamó la atención de tu obra entre todas las otras presentadas en el salón, además del tópico de la problemática racial negra, es que en ella nada es fortuito, sino que es producto de una investigación previa. El resultado salta a la vista: esta pieza resalta no sólo por sus interrogantes conceptuales e ideoestéticas, sino también formales.

A.N.H.: Sí. La realicé en el malecón de La Habana, un lugar bastante recurrente en el cine, y al cual el discurso crítico sobre el arte y la cinematografía cubana se ha referido como símbolo de la insularidad, de las ansias o imposibilidad del cubano para emigrar. En mi obra, en cambio, representa a un hombre negro, con el torso desnudo, sentado sobre el muro del malecón, reflexionando y mirando al horizonte. Reflexiona sobre la cubanía, la soledad, la posmodernidad, la migración y la separación de las familias. Es decir, quise representar a un hombre negro, que trasciende lo pintoresco: a un ser con dudas e inquietudes