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Carta abierta a Alfonso Noya Martínez Director del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). Por Alberto Abreu Arcia

Carta abierta a Alfonso Noya Martínez Director del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). Por Alberto Abreu Arcia

por afromodernidad

Carta abierta a Alfonso Noya Martínez

Director del Instituto Cubano de Radio y Televisión
(ICRT)

Por Alberto Abreu Arcia

Estimado Alfonso Noya Martínez:

Quien suscribe la presente es un intelectual, para
más seña negro y activista contra el racismo y la discriminación toda.

Me dirijo a Ud. en relación con la edición correspondiente al pasado martes, 29 de octubre del programa “Con dos que se quieran” que conduce Amaury Pérez y el cual tuvo como invitado a Miguel Cabrera, crítico, divulgador e historiador de Ballet Nacional de Cuba.

El alto contenido de racismo antinegro de los
juicios emitidos públicamente por Miguel Cabrera utilizando
como plataforma un espacio televisivo trasmitido en un horario estelar. La
arrogancia, y el ninguneo verbal de un discurso donde el hablante -posicionado
simbólicamente en el espacio de una “hegemonía o poder cultural presuntamente
blanco”-, relega al afrocubanos a un lugar subalterno o de supuesta
domesticación cultural, no sólo socavan el discurso antirracista que, desde su
llegada al poder, impulsó la Revolución Cubana, sino que además
crean
una zona de ruido en el empeño revolucionario de crear una sociedad de equidad
y justicia social imbuida por la máxima martiana de una nación con todos y para
el bien de todos.

A estos hechos, que sucintamente describo, se suma
lo
que la suspicaz lectura de algunos colegas consideran una afrenta mayor: utilizar
en la siguiente edición del programa “Con dos que se quieran” una entrevista grabada
antes de morir al trovador, negro y babalawo Alberto Tosca y que permanecía en
los archivos como muestra de una aparente actitud antirracista y para rehuir la
disculpa pública ante la indignación que desató, sobre todo en las redes
sociales, el programa realizado con Miguel Cabrera.

Cierto que el racismo antinegro es un estigma heredado
de nuestra condición colonial y que no es privativo de Cuba. También es
innegable los avances de la Revolución en materia de equidad y justicia racial;
sin embargo, ellos no han podido erradicar el racismo -no solo estructural- que
vive, se reproduce e impacta hoy más que nunca en el imaginario popular y otros
ámbitos de la vida cultural, económica y social cubana creando espacios de
desigualdad y exclusión dentro de los que la población afrodescendiente estamos
sobrerrepresentados. Por estas razones no se puede seguir minimizando y
silenciando esta problemática candente dentro
de la sociedad cubana contemporánea. Este vergonzoso incidente, no solo injuria
a la población afrocubana, sino que exige abrir el debate público sobre la
discriminación racial en Cuba hasta ahora solo circunscrito a las redes
sociales y el ámbito académico.

La conducta verbal asumida por Cabrera en el
mencionado programa, los énfasis lingüísticos y gestuales empleados para
discriminar al otro (como la
inapropiada carcajada lanzada por Amaury ante lo expresado por su entrevistado)
constituyen la muestra más fehaciente de lo que muchos estudiosos denominan el
discurso del odio.

Por tales razones, desde mi condición de ciudadano cubano y amparado por el artículo 42 de la Constitución vigente que proscribe la discriminación por el color de la piel y otros motivos: exijo una disculpa pública.

Le saluda, cordialmente,

Alberto Abreu Arcia

Carta de Raúl Soublett López y del proyecto Alianza Afro-Cubana al Director del ICRT exigiendo una disculpa p ública y cumplir con el artículo 42 de la constitución vigente.

La Habana, 30 de octubre de 2019

“Año 61 de la Revolución”

Sr. Alfonso Noya Martínez

Director del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT)

Respetable director:

Me dirijo a usted en nombre de la Alianza Afro-Cubana, un proyecto comunitario independiente y autónomo que trabaja a favor del respeto y reconocimiento de los derechos de las personas afrodescendientes y LGBTIQ frente a disímiles formas de discriminación. El objetivo es transmitirle nuestra preocupación por lo acontecido en la noche del martes 29 de octubre, en el espacio televisivo ¨Con 2 que se quieran¨ del Canal Cubavisión.

El programa conducido por Amaury Pérez Vidal, realizaba una entrevista al Historiador del Ballet Nacional de Cuba Miguel Cabrera. Durante esta entrevista salió a relucir la reconocida figura de la danza Andrés William, quien fuera bailarín del Ballet Nacional de Cuba desde 1970 y primer bailarín de esta destacada institución desde 1986. Este notorio bailarín cuenta en su haber con innumerables premios de la escena del ballet y actualmente dirige su grupo de danza en España. Sin embargo, lo que nos llama la atención de este programa televisivo es que Cabrera se refirió a Andrés William planteando: "Andrés William no es negro, Andrés William es azul". En su discurso continuó aludiendo a otros bailarines negros diciendo: “Hoy en día estamos teniendo lo que yo le llamo la mulatocracia”, provocando la risa a carcajadas del conductor. Con esas etiquetas racistas y excluyentes describió también al bailarín Jorge Esquivel como un "pordiosero" y a otra persona como un "pobre guajiro".

Señor director, queremos pensar que la voluntad del entrevistado estuvo alejada de agraviar a las personas negras. Consideramos que responden a prejuicios raciales y al racismo estructural enraizados en nuestra sociedad, señalados por Raúl Castro durante la sesión de clausura de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular en abril de 2018. Anteriormente, nuestro Primer Secretario del PCC había calificado como una vergüenza el insuficiente avance en esta materia después de 50 años de Revolución. Se ha referido a cambiar mentalidades y para ello la educación de las personas es esencial. Entendemos que la institución que usted dirige tiene una gran responsabilidad para cumplir este objetivo.

Exigimos por este medio que se cumpla el artículo 42 de la Constitución vigente que proscribe la discriminación por el color de la piel y otros tipos de discriminaciones. Para ello proponemos que se analicen estos comentarios discriminatorios y se ofrezca una disculpa pública mediante los medios de difusión masivos que tenga a su alcance.

Atentamente,

Raúl Soublett López, coordinador de la Alianza Afro-Cubana

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De Enrique Colina sobre el programa “Con dos que se quieran basta” del pasado martes 29 de Octubre

De Enrique Colina llegado a mi correo:

"Me llamo Enrique Colina, soy cineasta y dirigí durante 32 años el programa “24 por segundo”… Motivado por la inquietud ética, política y cultural que despertaron las burlas y comentarios racistas hechos por Amaury Pérez y su invitado, Miguel Cabrera, historiador del Ballet Nacional de Cuba, en el más reciente programa de “Con dos que se quieran”, he decidido escribir estas líneas para incentivar y contribuir a un debate sobre el tema del racismo en Cuba, aún hoy postergado sesenta años después del triunfo revolucionario. Si bien la presencia física del negro en los medios ha comenzado a manifestarse, aunque tardíamente, como imagen complementaria del blanco en la cultura mestiza compartida, la verdadera, auténtica y desprejuiciada asimilación de nuestra identidad étnica nacional necesita de una discusión pública ciudadana para superar los rezagos del controvertido racismo que subyace implícito en nuestro inconsciente o que se manifiesta desvergonzadamente en actitudes y comentarios públicos despectivos.

El punto de partida de mi argumentación personal antirracista está en esta fotografía mía con los amiguitos del barrio El Vedado, en la calle 14 entre Línea y 11, del municipio Plaza. Fue tomada alrededor del año l950. Yo soy ese blanquito del Vedado, vestido de pelotero, hijo de empleados de la Compañía Cubana de Electricidad (Cuban Electric Company), pertenecientes a lo que se conocía como la aristocracia obrera, que tenía un nivel de vida similar al de una clase media baja. Vivía en un cómodo apartamento y estudiaba en un colegio bilingüe (St. George’s School). Los niños que me acompañan se reconocían por sus apodos: el Coreano, Mongo, Félix, Yo, Cesita y su hermana. Los “negritos” del barrio vivían en un cuartucho del solar de la calle 14 que tenía en su patio central un lavadero y un baño, compartidos por todos los vecinos, que ocupaban otros 10 cuchitriles similares. Mongo y el Coreano eran hermanos, hijos de una mujer negra ama de casa que se llamaba Nieves, madre también de otra hija. El marido y padre de familia era un albañil que a duras penas se ganaba la vida en la construcción. Mi relación infantil de estrecha amistad con ellos me sirvió para que se desarrollara en mi un sentimiento fraternal antirracista sensibilizándome en el reconocimiento de la pobreza y carencias en la que vivían. Por carácter transitivo esta experiencia contribuyó a que apoyara a la Revolución en su proyecto humanista para la reivindicación del sector históricamente más explotado y miserable de nuestro pueblo: el negro. Sin embargo, subyaciendo bajo la conducta racional y emotiva de esta convicción antirracista, una rémora inconsciente de los prejuicios raciales, alimentados desde la intolerancia esclavista hasta el presente, todavía sobrevive en nosotros a pesar y en contra de nuestra voluntad antidiscriminatoria. Y me refiero a esta discriminación en el doble sentido de su direccionalidad porque esta también existe, me refiero a los prejuicios raciales del negro hacia el blanco. Por eso creo indispensable que no solo aparezcan periodistas y comentaristas negros en el noticiero de la TV; o parejas birraciales mixtas en las telenovelas; o funcionarios y políticos negros como altos dirigentes del Partido y el Gobierno; se necesita abordar el tema públicamente para discutir esta imperiosa e incómoda inquietud que compromete nuestra integridad moral. ¿Por qué no se le dedica una Mesa Redonda si este espacio a menudo aborda temas redundantes en su afán propagandístico oficialista? ¿Por qué no promover a través del sindicato, los CDR y la FMC alguna reunión para escuchar la opinión de blancos, negros y mulatos sobre la incidencia social, económica y cultural de estos prejuicios soterrados? Espero que estas líneas se interpreten en todo el sentido positivo que han animado su redacción."

La imagen puede contener: 6 personas, personas sonriendo, personas de pie y exterior

Tomado de : https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10219346496230077&set=a.10202641051604402&type=3&eid=ARBuUINeoI815uj0m9UmaM7n1R43WYsf6GO3C6hRICFLB5Wfi9RjM_3F_WMXtWH_Vm5lBksw1cQjdhws

Negracubanateniaqueser.com

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Heriberto Feraudy Acerca de “CON 2 QUE SE QUIERAN…”

HERIBERTO FERAUDY ACERCA DE “CON 2 QUE SE QUIERAN…”

Queridos.

He tratado de mantener mi línea de actuar en lugar de lo que siempre he llamado la cultura del lepe lepe, pero lo que vi anoche en la TV colmó mi paciencia. No podía creer lo que veía, me sentí impotente. Deseaba mantener la calma y controlar las emociones. ¿Pero qué pensaría Tosca? ¿Cómo es posible que se cogiera su imagen para tratar de limpiar otras? ¿Cómo es posible semejante muestra de racismo, y no puedo llamarlo de otra forma? ¿A quién llamar a esa hora? ¿Qué hacer? ¿Cómo es posible tamaña ignominia? Sacar un programa de televisión editado hace tiempo, y que ni siquiera se dio a conocer recién fallecido el artista, sacarlo ahora como negro y babalawo y como muestra de una aparente actitud antirracista. Sinceramente pienso que este programa ha sido peor que el anterior y una brutal humillación a la inteligencia humana, por no decir de los no blancos. No lo esperaba de alguien comprometido con la causa revolucionaria. Soy testigo de toda la voluntad política y del esfuerzo que se ha hecho y se hace por enfrentar y erradicar todo lo nefasto del racismo y la discriminación por el color de la piel que aún queda en nuestra sociedad. Así no se contribuye, ¿pero es que no se pensó ni por un momento cuál sería la reacción del público que se respete? ¿A dónde vamos a parar?

Esto no es más que una muestra de todo que cuanto aún nos queda por luchar.

Un abrazo.

Heriberto Feraudy Espino.

Tomado del blog: http://negracubanateniaqueser.com/

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De Zuleica Romay sobre “Con 2 que se quieran”

Zuleica Romay sobre "Con 2 que se quieran"

Hola, queridas amigas y amigos.

Mis limitaciones para el acceso a Internet me han impedido aprovecharme de la información sobre el enlace que tan amablemente Sandra nos envía y me he tenido que conformar con seguir el debate acerca de un material que todavía no he visto.

Pero si vi el programa “Teleavances” el pasado sábado y me quedé congelada con el anuncio de que la próxima edición de Con dos que se quieran, será dedicada a Alberto Tosca, excelente músico y gran cubano que nos abandonó hace varios meses ya.

Me ha inquietado mucho que ese programa, grabado hace algún tiempo, no se utilizó para rendirle a Alberto el homenaje que merecía. Sale a la palestra precisamente ahora. Si la idea forma parte de una intención más amplia, que es la presentación de una disculpa pública a los cubanos de todos los colores que hemos sido ofendidos, puedo comprenderlo. Pero me aterra pensar que la presencia de Alberto en ese espacio sea la coartada "antirracista" de personas que se han equivocado y no tienen la humildad de pedir disculpas. Y de otras -muy ocupadas, pero poco sensibles- que permitieron que tal cosa sucediera.

Como cubana que ha crecido arropada por la ética martiana, sigo teniendo fe en el mejoramiento humano y la utilidad de la virtud. Pero, lamentablemente, la problemática racial cubana ha sido minimizada o simplificada por muchos compañeros responsables, más compulsados por el temor que por una raigal preocupación cívica. Quizás en esta ocasión yo esté predispuesta, pero no he olvidado anteriores experiencias en que se nos ha intentado "tranquilizar" con golpes de efecto.

Les abraza,

Zuleica

Tomado del blog negracubanateniaqueser Sandra AbdAllah-Alvarez Ramírez

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El ballet y la Televisión Cubana: nido de racistas

https://public-api.wordpress.com/bar/?stat=groovemails-events&bin=wpcom_email_click&redirect_to=https%3A%2F%2Fafromoderno.wordpress.com%2F2019%2F11%2F04%2Fel-ballet-y-la-television-cubana-nido-de-racistas%2F&sr=1&signature=dbf2abcdc93993186b7fd12202376137&user=136548396&_e=eyJlcnJvciI6bnVsbCwiYmxvZ19pZCI6MTQ0MTcwNjUyLCJibG9nX2xhbmciOiJlcy1FUyIsInNpdGVfaWRfbGFiZWwiOiJ3cGNvbSIsImVtYWlsX25hbWUiOiJlbWFpbF9zdWJzY3JpcHRpb24iLCJfdWkiOjEzNjU0ODM5NiwiZW1haWxfaWQiOiI4NDQxMGFlMmQ1YzE0MjdmZTk1Yjc2Nzk5ZmEzN2YwZCIsImRhdGVfc2VudCI6IjIwMTktMTEtMDUiLCJkb21haW4iOiJhZnJvbW9kZXJuby53b3JkcHJlc3MuY29tIiwiZnJlcXVlbmN5IjoiMCIsImRpZ2VzdCI6IjAiLCJoYXNfaHRtbCI6IjEiLCJsb2NhbGUiOiJlcyIsImFuY2hvcl90ZXh0IjoiaHR0cHM6XC9cL2Fmcm9tb2Rlcm5vLndvcmRwcmVzcy5jb21cLzIwMTlcLzExXC8wNFwvZWwtYmFsbGV0LXktbGEtdGVsZXZpc2lvbi1jdWJhbmEtbmlkby1kZS1yYWNpc3Rhc1wvIiwiX2RyIjpudWxsLCJfZGwiOiJcL3dwLWFkbWluXC9hZG1pbi1hamF4LnBocD9hY3Rpb249cG9zdF9yZWJsb2cmb3JpZ2luYWxfYmxvZ19pZD0xNjY1NjE5NTcmb3JpZ2luYWxfcG9zdF9pZD0xMzEmYmxvZ19pZD0xNDQxNzA2NTImbm90ZT0mX3dwbm9uY2U9ZjdjMzk5MzQyMSZyZWJsb2dfc291cmNlPXBvc3RfZmxhaXIiLCJfdXQiOiJ3cGNvbTp1c2VyX2lkIiwiX3VsIjoiYWZyb21vZGVybmlkYWQiLCJfZW4iOiJ3cGNvbV9lbWFpbF9jbGljayIsIl90cyI6MTU3MjkyOTA3NzA1NSwiYnJvd3Nlcl90eXBlIjoicGhwLWFnZW50IiwiX2F1YSI6IndwY29tLXRyYWNrcy1jbGllbnQtdjAuMyIsImJsb2dfdHoiOiItNSIsInVzZXJfbGFuZyI6ImVzIn0&_z=z

Cuba 1912: La matanza de negros, la reseña de Pedro Cubas y mis consideraciones al respecto.

Cuba 1912: La matanza de negros, la reseña de Pedro Cubas y mis consideraciones al respecto.

Por Tomás Fernández Robaina.

Recientemente mi colega Maikel Colon me habló de: Cuba 1912: La matanza de negros, título debido a Juan Benemelis e Ileana Faguaga, ambos amigos míos desde hace muchos años. Recibí la noticia con alegría y admiración porque siempre me regocija conocer las nuevas obras que circulan sobre aspectos no abordados con frecuencia en nuestra historiografía, y poco enseñado en nuestras aulas, como el Partido Independiente de Color(PIC). La obra de Serafín Portuondo Linares Los Independientes de Color(1950), que mostraba las causas justas que motivaron la fundación de dicha organización, y obras posteriores que el investigador Pedro Cubas Hernández relaciona en su interesante artículo “Revisitando 1912 con un espíritu más crítico: una reseña/ glosa escrita a ciegas”, publicado en Cuba Posible , el cual me ha estimulado para reflexionar sobre la trascendencia social y política del PIC, ya que aun no he podido leer la contribución de Juan Benemlis e Ileana Faguaga, por lo que mis comentarios se originan al leer algunos de los criterios volcados por Pedro Cubas.

En uno de ellos señala que: “Entre 1880 y 1886, España dio el visto bueno para abolir la esclavitud, lo cual ya habían resuelto los mambises, en el lapso 1868-1870, y por eso a partir de 1878 los negros sobrevivientes preservaron su libertad debido a su participación en la Guerra Grande”.

Debe tenerse presente, que uno de los problemas más agudos durante la guerra de los diez años fue el tema de la esclavitud. La promulgación de la ley de vientres libres y el llamado a los esclavizados a obtener la libertad si engrosaban las filas militares españolas, por parte del gobierno colonial, fueron medidas que ocasionaron que en la guerra de los diez años combatieran tropas de hombres negros a favor o en contra de España, como bien puede apreciarse por las medidas tomadas por los mambises al inicio de la contienda.

Al concluir la Guerra de los Diez Años, y en virtud del Pacto de Zanjón y de la Protesta de Baraguá, los esclavizados que habían peleado en ambos bandos obtuvieron su libertad inmediata. Los que, por muy diversas razones, se mantuvieron en las plantaciones o en el servicio doméstico tuvieron que acatar las medidas del Patronato, institución creada para “abolir la esclavitud”, de manera definitiva, mediante el pago por parte de los esclavizados, a sus ex amos, del dinero pagados por ellos.

A mediados de la década de los ochenta del siglo XIX, la avanzada de los hombres ilustrados, pertenecientes ya a la pequeña pero creciente clase social de los negros, propusieron la creación de un partido político integrado solo por negros, para comenzar a luchar de tal modo por sus derechos, ya que, a pesar de poseer conocimiento, educación, y aptitudes para desempeñarse como empleados en la administración colonial y en otras labores, eran marginados de tales funciones por negros.

La propuesta no se materializó, al negarse Juan Gualberto Gómez a asumir la presidencia de dicha organización, por estimar que ese empeño acarraría más daños que beneficio. Este hecho no ha sido muy estudiado, una de las primeras que lo abordo fue Oilda Oliver, en su tesis para graduarse en la Facultad de Historia de la Universidad de La Habana.

El mitín celebrado en el teatro Albizu el 29 de junio de 1902, a unas semanas de inaugurada la república el 20 de mayo, es una muestra contundente que muy poco se había hecho en beneficio de los negros. Participaron veteranos y figuras intelectuales como el General Generoso Campos Marquetti, entre otros, y el muy conocido ya por su labor independentista y defensor de los derechos del negro, Juan Gualberto Gómez. La demanda general fue la merecida atención y asistencia que el gobierno debía proporcionar a la población negra, derecho que le asistía por haber participado notablemente para construir la República que ahora muy mal disfrutaban. Obviamente casi nada se logró con dicha acción, como bien se evidencia al fundarse el PIC, debido a la mismas causa que originó la iniciativa de crearse un partido negro en la década de los ochenta del siglo xix: la discriminación racial, pero en 1908, luchaban además, por el disfrute de los derechos otorgados por la Constitución a todos los ciudadanos cubano, que a ellos, como negros se les negaban

El Partido Independiente de Color no fue un tema abordado con profundidad por nuestros historiadores y mucho menos incluido en los currículos docentes durante nuestra República. En ese sentido Pedro Cubas señala que: “La verdad es que en las últimas seis décadas (segunda mitad del siglo xx y lo que va del XXI) existe una cantidad insignificante de trabajos monográficos sobre el Partido Independiente de Color. El texto pionero de Serafín Portuondo Linares (Los independientes de color. Historia del Partido Independientes de Color, de 1950) por el momento solo como “continuadores” a Sergio Aguirre El cincuentenario de un gran crimen, folleto presentado en 1962) Rafael Fermoselles (Política y color en Cuba. La guerra de 1912, publicado fuera de Cuba en 1974); Silvio Castro Fernández (La masacre de los Independientes de Color en 1912, propagado en el 2002, después de varios años de censura); María de los Ángeles Meriño Fuentes (Una vuelta necesaria a mayo de 1912, editado en el 2008); Ricardo Rey Riquenes Herrera (Guantánamo en el vórtice de los independientes de color, impreso en 2007); Rolando Rodríguez García (La conspiración de los iguales. La protesta de los independientes de color en 1912) y Alejandro Fernández (Viviendo después de la guerrita del doce, en busca de las secuelas de la masacre, en el 2011).

La relación que hace evidencia parte de su criterio al señalar la existencia de: ”una cantidad insignificante de trabajos monográficos sobre el Partido Independiente de Color” , pero no nos dice cuales son esos textos insignificantes, y de los que menciona como seguidores “objetivos” de la obra de Portuondo, no nos dice en que sentido son “objetivamente” seguidores del empeño de Serafín Portuondo Linares, no solo en dar a conocer la historia, sino en demostrar que el Partido Independiente de Color, no fue un partido racista.

¿En esa línea está el libro de Fermoselles, el de Rolando Rodríguez, el de María de los Ángeles Meriño? Los dos primeros condenan al Partido Independiente de Color, por lo tanto, no son continuadores de la misma posición de Portuondo Linares, pero son contribuciones, que a pesar de que no estemos de acuerdo con sus conclusiones, ellas facilitan el debate tan necesario en todos los hechos históricos, para su esclarecimiento. El aporte de María de los Ángeles Meriño radica en la hipótesis de la negación de que fueran miles los independientes asesinados, de acuerdo a la investigación que realizó tabulando los partes militares y las noticias de muertos aparecidos en la prensa. Dicho criterio no ha sido consensuado por todos los que nos hemos ocupado del PIC y en particular de la matanza, por testimonios recogidos en las zonas orientales donde se realizó la masacre, que narran como los puercos y perros cimarrones, se alimentaban de los restos de los muertos.

Los textos de Riquenes y de Alejandro Fernández, contextualizan los hechos y las consecuencias sociales y psicológicas que predominó entre la población negra de entonces. El mérito del libro de Silvio Castro ha sido que puso en contacto a estudiantes y generaciones que nada sabían de la masacre de los independientes, porque los anteriores al suyo, no habían sido reditados. Lo expresado lo corroboré de primera mano, cuando fui oponente de una tesis, y al preguntar porque solo había citado el libro de Silvio Castro me respondió el diplomaste: nunca me hablaron en el preuniversitario de ese hecho, y tampoco cuando ingresé en la universidad.

Acerca del título de Benemelis e Ileana Faguaga, con el cual Cubas concluye la relación de los seguidores nada puedo opinar, sino considerar que es una contribución que enriquece la bibliografía cada vez más creciente sobre el PIC.

Al leer el texto de Pedro Cubas, me percaté que no había incluido los Apuntes cronológicos sobre el Partido Independiente de Color, confeccionado por un equipo de especialistas del Archivo Nacional de Cuba, presidido por Barbara Danzie León, Raúl Ramos Cárdenas, Doreya Gómez Veliz e Iván Vázquez Maya, como tampoco involuntariamente, lo hice yo, al referirme a las más recientes contribuciones publicadas por el centenario de la masacre. Obra realmente de suma importancia porque además de historiar al PIC, evidencia que no eran racistas ni anexionistas.

Por un descuido y error mío injustificable, al socializar mi opinión sobre los comentarios de Cuba, distribuí una versión donde repetía mi anterior omisión, razón por la cual redistribuyo la presente ya enmendada.

Pedro Cubas, en su muy estimulante articulo para el debate, también pasa revista a los libros de historias de Cuba, firmados por Julio Le Riverend, Joel James Figarola, Pedro Serviat, Tomás Fernández, y subraya que en ellos el tema de los independientes ocupa un pequeño espacio.

No deja fuera de su panorámica visión Nation for all…, (2001), de Alejandro de la Fuente, pero aborda una posición diferente al comentar Our rightfull share: the afrocuban srtruggle for equality, 1886-1912, de Aline Helga (1995)

Para mí el libro de Aline Helg es una de las contribuciones más importantes a nuestra historiografía, comparto su criterio, en cuanto a que el racismo predominante entonces en Cuba, fue la interseccionalidad relevante, fundamental, la que precipitó la masacre, sin dejar de considerar todas las demás que afloran en su estudio.

Sobre estos dos últimos titulos destaca que fueron publicadas en los Estados Unidos, y que tuvieron “cierta influencia en la academia cubana, a pesar del periodo especial (en tiempo de paz) no estaba tan animada a discutir la cuestión racial en nuestro país porque continuaba alimentando el tabú del silenciamiento”.

Obviamente que ambos titulos nos influyeron positivamente, aunque no todos estemos de acuerdo con algunos de los planteos expresados en ambas obras. Una vez más se apreció entonces, como ahora, que en algunos sectores del extranjero hay más interés en el estudio de áreas de nuestra historia que no son atendidas del mejor modo ni priorizadas por nuestra instituciones ni por la mayoría de nuestros investigadores.

No deseo concluir mi breve comentario, sin detenerme en mi libro El negro en Cuba 1902-1958. Pedro Cubas debe recordar que dicho título fue prácticamente el texto empleado en el ahora histórico curso de postgrado “El negro en la historia de Cuba”, impartido en la Biblioteca Nacional de Cuba desde mayo hasta agosto del 2002.

Dicho libro inicialmente abordaba una lectura critica del Partido Independiente Color, que de ese modo se envió a varios concursos, pero nunca recibió ni mención. También fue presentado para su publicación, pero nunca fue aceptado ya que, dicho asunto no era de interés de las editoriales. Siguiendo el consejo de Alberto Pedro, antropólogo cubano, se le incluyeron estudios sobre las décadas posteriores al 12 hasta 1958, abordando la lucha de los negros cubanos en esos periodos. El libro ya estaba terminado en 1979, y no se publicó hasta 1990, gracias a la editora Norma Suarez, de la Editorial Ciencias Sociales, quien le pidió dos avales, que les fueron entregados firmados por el lamentable recién fallecido Jorge Ibarra, y Olga Portuondo, historiadora de Santiago de Cuba. La última reimpresión ocurrió en 1997. La mitad del libro de Fernández Robaina está dedicado al estudio del PIC. Cuando circuló el libro de Rolando Rodríguez, se dio a conocer en la Jiribilla, uno de los capítulos de El negro en Cuba, que fue considerado por algunos la mejor respuesta a la hipótesis de Rolando Rodríguez de que los independientes eran racistas y anexionistas. No pocos se asombraron cuando se les dijo que era un capítulo del libro publicado en 1990.

Concluyo dándole las gracias a Pedro Cubas por haberme motivado a reflexionar una vez más sobre el tema racial de nuestro país, y de modo más especial a Benemelis y a mi estimada Ileana Faguaga, seguro que cuando pueda leerlos, los comentaré, siempre con el deseo de que todos salgamos enriquecidos, por la lectura y por los comentarios que les haga, siempre con el objetivo de que todos mejoremos nuestro aparato crítico, tanto como escritores o simples lectores.

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