Archive for 29 junio 2014

Enviando por correo electrónico: Cartel_3er Festival

TERCER FESTIVAL INTERNACIONAL DE “ZONAS PÓETICAS” DEL 7 AL 11 DE JULIO EN LA HABANA

Las deudas de Lalita para conmigo.

Las deudas de Lalita para conmigo.

Por Sandra Álvarez

No por casualidad son libros las deudas que Lalita adquirió conmigo y que no podrá jamás saldar.

El primero de ellos, es aquel sobre historia de la participación política de las mujeres en Cuba cuyo autor es Julio Cesar González y que se lo presté cuando se preparaba para dar una conferencia en no sé qué universidad gringa. Varias veces hice por recogerlo, pero siempre pensé que nuestro futuro era infinito.

El otro, y también importante, es el que nos propusimos como continuación de Afrocubanas, o sea una especie de segunda parte. Esta idea de todas ahora está en las manos de Daisy Rubiera y Oilda Hevia, quienes como historiadoras al fin, están haciendo de esta ciencia social el centro del texto.

Pero mi mayor temor es que aquel texto con el que ganó una mención en el Casa de las América, no llegue nunca a ser publicado. Ojalá sus familiares y amigos se puedan rescatar esos cientos de líneas que ella dedicó al afrofeminismo en Cuba. Muy pocas personas tuvieron acceso a esas páginas. Tampoco yo, porque Lalita también era una mujer compleja.

Copa Mundial de Futbol en Brasil: ¿sólo alegría, derroche, diversión y ansias de triunfo?

Copa Mundial de Futbol en Brasil: ¿sólo alegría, derroche, diversión y ansias de triunfo?

Por: María-I. Faguaga Iglesias (Antropóloga e Historiadora).

Las manifestaciones que, desde el año 2013, comenzaron a suscitarse en prácticamente todo el país, que no han cesado y que amenazan con sostenerse durante el mes dedicado al futbol, expresan el malestar de una población obligada a vivir, a sobrevivir y a malvivir, según la colocación sociológica, en medio de profundas contradicciones.

Población originaria y afrobrasilera, mestiza y blanca, hombres y mujeres, pero no únicamente jóvenes, obreros y profesionales, trabajadores urbanos y rurales, se han unido en unas manifestaciones que expresan la insatisfacción de necesidades básicas. Necesidades de una sociedad compelida a refacturarse creativamente, en la cual la estructura no debería demorar el momento de dar paso al relacionamiento y a la distribución con equidad.

Los motivos catalizadores de las manifestaciones han sido tanto el aumento del importe del boleto de ómnibus, como la imperiosa necesidad del aumento del salario. Ambos fundamentales en una sociedad en la cual el incremento anual del salario no significa mejoría del nivel de vida, pues coincide peligrosamente con el aumento mayor, también anual, de los impuestos y de los precios de productos y bienes de primera necesidad (alimentos, inmuebles y ropas).

Una semana antes de iniciarse la cita mundialista del futbol, la población originaria se hizo presente en Brasilia, ciudad sede del gobierno, con sus ropas y armas típicas. Reprimidos por las (mal) llamadas fuerzas del orden, pudo verse en la televisión nacional cómo hacían blanco, con sus flechas, en algún policía al que su armamento occidental poco o nada le resguardó.

¿Pacificación?

La oficialmente denominada pacificación ha sido la táctica aplicada por el gobierno para, con las tropas de la policía militar, tomar desde hace varias semanas los morros, internacionalmente más conocidos como favelas.

La mencionada pacificación, ha recibido el repudio de los millones de moradores en esos sitios. Son personas materialmente pobres, que a la guerra internamente allí desatada por los narcotraficantes han visto sumarse atropellos policiales que incluyen muertes.

De la actual pacificación únicamente se sabe lo que por los medios trasciende. Por ejemplo, se conoció la muerte, parece que injustificada y a manos de la policía, del joven afrobrasilero Douglas Rafael Pereira, conocido como ‘DJ’. La muerte, que se presume fuera a golpes, alcanzó mayor repercusión, fundamentalmente, por ser bailarín del canal televisivo OGlobo. Como otras muertes de jóvenes afrobrasileros, esta fue motivo de protestas callejeras en su natal Río de Janeiro.

Valdría la recordación de que pacificación es término infeliz. Tiene triste recordación en las Américas, donde así fue denominado el genocidio en masa que las tropas de las metrópolis europeas realizaran con los pobladores autóctonos del continente.

Copa Mundial de Futbol en Brasil. doc.doc

Lalita, siempre

Siempre, Lalita.

Por: Alberto Abreu Arcia

Ahora, mientras escribo estas notas, vuelvo a repasar el video de su conferencia en el Instituto Cervantes de Chicago, había sido un éxito. Tenía una cualidad especial para seducir con sus conversaciones, para movilizar datos, anécdotas cruzándolas con las referencias más excéntricas, matizarlas con sus vivencias personales y traerlas a las problemáticas del presente. Todo esto con una sencillez que cautivaba. En una ocasión, hablando con ella sobre un baile que se puso de moda entre los jóvenes en los años del período especial cuando el apogeo de la timba, me hizo la observación de que ese movimiento frenético del torso y los brazos de los bailadores, que parecían convulsiones o que iban a caer en trance no era otra cosa que una catarsis social. A partir de esta tesis comenzó una disertación donde sustentaban, entre otras ideas, que los bailes en pareja como el casino era un invento de los blancos, que los negros siempre bailaban solos, acudía a datos, ejemplos que desmontaban percepciones acuñadas en este sentido por el discurso oficial de la cultura cubana en relación con lo popular, recurría a ejemplos incuestionables de la memoria y el imaginario popular que se remontaban a las prácticas del espiritismo de cordón en la región oriental de Cuba. Poesía una cultura enciclopédica unida a una memoria excepcional donde a veces era imposible determinar la frontera que separa lo vivido de lo leído.

Siempre estaba rodeada de jóvenes y buscando involucrarlos en sus diferentes proyectos. A una invitación suya para colaborar en su antología Bufo y nación, interpelaciones desde el presente, debo mi pasión por el siglo XIX cubano. Esto la hacía una intelectual bastaste atípica entre los escritores y artistas negro/as de su generación tan resguardados en sí mismo, en sus miedos y por preservar la cuota de prestigio alcanzada. Por esos motivos siempre se consideró una especie de puente entre ellos y los más jóvenes. Gracias a Lalita conocí muchas interioridades e intersticios de este movimiento en los años cincuenta y sesenta, y a muchos de sus actores como Iván Cesar Martínez, Juan Felipe Benemelis, Carlos Moore, Tomás González… Mucho se ha hablado sobre sus limitaciones físicas, que la obligaban a permanecer todo el día en un rincón de la casa donde vivía frente a su computadora y cerca del teléfono. Creo que no necesitaba más para dialogar con el mundo y atender los innumerables correos que a diario le llegaban de cualquier parte del mundo, para negociar con la editorial la publicación de algún nuevo libro, o para enfadarse, polemizar y provocar a sus amigos. Lo hacía cada cierto tiempo, a veces por motivos triviales o cuando ante algún suceso alguien asumía una posición “débil”, que no se avenía con sus intransigentes posturas. Desde ese rincón de la pequeña salita del apartamento de su prima, era capaz de hacer las cosas más insospechable: conseguir un dato, obtener determinado tipo de información por muy secreta que pareciera hasta gestionar el regreso del dramaturgo Tomás González de Isla Canarias a Cuba, donde había decidido pasar los días finales de su enfermedad y morir, organizar determinado evento como la gira del grupo de raperos afrocolombiano Choquibtown por La Habana o contactar con Maryse Condé con vista a la semana del autor que le dedicaba Casa de las Américas.

Fue precisamente su personalidad controversial e inquieta lo que le permitió el tránsito de la crítica ortodoxa, que concibe al crítico como un masoreta o interprete, siempre a la sombra del creador, a los predios creativos y enriquecedores de la crítica cultural, los estudios culturales, subalternos, y el pensamiento afrofeministas que propugnaban los jóvenes que la rodeabamos. En los textos que escribió en los últimos seis años de vida hay varias marcas que dan fe de esta impronta.

A un año de la partida física de nuestra Lalita. Por: Msc. María I. Faguaga Iglesias

A un año de la partida física de nuestra Lalita.

Por: Msc. María I. Faguaga Iglesias

Cuando la avalancha de hechos nos absorbe, para describir el veloz paso del tiempo es recurrente decir que este “vuela”, que nos pasa “en un suspiro”. Ha sido así en el último año, contando éste a partir del hecho negativamente estremecedor para la militancia afrocubana que fue la partida física de la Dra. Inés María Martiatu Terry, para quienes la conocimos, apreciamos y queremos, sencillamente: Lalita.

Lalita en su multiplicidad. Historiadora y artista, teatrista y pedagoga, crítica y periodística. Me encanta sin embargo recordarla como afrofeminista y entusiasta organizadora. Recordar su fuerza de voluntad. Con esta y el teléfono escapa al ostracismo académico y al confinamiento

en silla de ruedas. Su vitalidad y creatividad no conocían de encierros.

Casi un año después de su adiós expiraba una de sus ídolos, otra extraordinaria y versátil afroamericana, afroestadounidense, Maya Angelou. A su regreso de un viaje a EE.UU (2011) que le resultó “sensacional”, Lalita me telefoneó. Me relató sus andanzas por allá. Sin contener su emoción de mujer vital en sus juveniles siete décadas, me dijo de su “suerte” de estar en el mismo recinto en que ofrecía clases la Angelou, me dijo de su admiración por ella. Salpicaba su rica descripción con anécdotas que expresaban su admiración por la fortaleza identitaria de los/las afroestadounidenses, por el trabajo de estos/estas en aras de la simetría de posicionamiento y de reales posibilidades para todos los grupos etno-raciales. Me ratificó entonces su anhelo porque la afrodescendencia cubana nos posicionáramos con similar fuerza y radicalidad en la Isla.

A un año de su partida la afrodescendencia mundial se empeña en viejos y nuevos proyectos. Se retoma el Panafricanismo, se afianza el afrofeminismo, avanza en algunas partes el activismo afro tanto como se paraliza o retrocede en otras. Mientras, el mundo asiste al éxodo creciente de africanos y haitianos que buscan la oportunidad imperiosa de sobrevivir. En el mismo Brasil de la Copa Mundial de Futbol, activistas e intelectuales coinciden en calificar y denunciar el “genocidio de jóvenes negros” por parte de la Policía Militar.

Ojalá que hacer algo en y por este mundo en caos sea hoy nuestro réquiem por Lalita. No para recordarla descansando, sino para que hagamos más, tanto más y mejor, con el sustento que nos otorgue el estímulo de su memoria.

Lalita, la estrella más brillante.

Lalita, la estrella más brillante.

Hace exactamente un año de la desaparición física de Inés María Martiatu Terry (Lalita como la llamábamos sus amigos). Con su muerte, ocurrida en junio del 2013, nos dejó como legado una vasta obra cuyas interrogantes y discernimientos filosóficos, estéticos y culturológicos trascienden el campo de la crítica y la investigación del teatro escrito por los dramaturgos afrocubanos, y se explayan a otras disciplinas como la narrativa, la teoría cultural, la etnografía, el pensamiento afrofeminista, los estudios culturales y otras problemáticas relacionadas con los imaginarios de la cultura popular negra, las espacios de tachadura o silencios en la memoria cultural de la nación de las últimas seis décadas.

Por estas razones, Afromodernidades ha convocado a un grupo de colegas los cuales tuvieron el privilegio de conocerla o trabajar junto a ella. Sean, pues, estas breves evocaciones un homenaje a su memoria, un pretexto para continuar amándola y conociéndola, pero sobretodo para reflexionar sobre lo que fue y sigue siendo su presencia inspiradora para la accidentada historia del movimiento de intelectuales, artistas, escritores y activistas afrocubanos.

Lalita, la gota de oro suspendida en el aire.

Por: Rubén Darío Salazar (actor y director de Teatro de las Estaciones).

La conocí cuando yo era estudiante de la Universidad de Las Artes, fue por vía de mi amiga venezolana Valmis Ludovic Simanca, vinculada en ese momento, por asuntos familiares, con trabajadores del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC). Sus ojos brillantes fueron lo primero que me llamó la atención, luego su verbo fluido e inteligente y su don de gente buena, cariñosa y directa. Nos hicimos amigos y conocí parte de los amigos suyos, entre ellos al príncipe afrocubano Gerardo Fulleda, cuya elegancia santiaguera no decae con el tiempo ni con nada. Estuvo en mi graduación del Instituto Superior de Arte y en cuanto evento profesional asumí después, como el espectáculo “Okín, pájaro que no vive en jaula”, realizado en Teatro Papalote y del cual ella escribió ampliamente. Cruzado racialmente como sus hijos, pase a formar parte de su clan de vástagos metafóricos. Mientras anduvo por sus propios pies, nos dimos cita, encontramos, compartimos y disfrutamos en vivo por la ruta de festivales, actividades teatrales y coloquios teóricos celebrados en la isla. La quise tanto como la admiré y en tiempo posterior comencé a seguir su rastro por vía telefónica, electrónica o correo postal. Me impresioné siempre con su voluntad de vivir y sus proyectos, amores e ilusiones femeninas.

Reencontrarnos siempre fue una fiesta, fuera en la UNEAC o en la casa de tránsito en que vivió en la Habana Vieja antes de mudarse para el edificio de Infanta y Manglar. Nunca más han tenido preponderancia en los coloquios teatrales nacionales los temas que ella dominaba, su terreno de estudios e investigaciones son todavía un sitio minado por su fuerza y pasión por la cultura popular tradicional de origen africano y caribeño. Por eso los que se aventuran a entrar a esa parcela han de invocar su nombre y sus múltiples escritos sobre el asunto. Narradora, crítica, guionista y conferencista, su ausencia pesa sobre la isla como una gota de oro enorme. Contemplamos su brillo suspendido y compacto para luego enmudecer con nostalgia infinita. Lala, mi madre, mi amiga, mi negra bella y auténtica, no me quiero curar del dolor de tu ausencia, ese padecimiento me hace pensar de manera optimista en que te voy a encontrar de un momento a otro. Por eso me preparo diariamente para ese instante, no quiero que me preguntes sobre ninguna novedad que yo no conozca y se empobrezca nuestro dialogo de luces y entelequias.

Tu hijo, Rubén Darío Salazar

Freedomdreams Fredom Now: el espacio de la memoria y las luchas actuales movimiento afronorteamericano

Freedomdreams Fredom Now: el espacio de la memoria y las luchas actuales movimiento afronorteamericano.

Del 28 al 30 de mayo tuvo lugar en la Universidad de Illinois, Chicago la Conferencia Freedomdreams Fredom Now. Por su trascendencia no sólo para las luchas actuales de la comunidad afronorteamericana, sino también para todo el movimiento de afrodescendientes en América Latina y el Caribe, quienes de una forma u otra compartimos idénticas problemáticas y los mismos sueños de justicia y reivindicación social, le pedimos a uno de sus participantes: el investigador y ensayista cubano Tomás Fernández Robaina que nos diera sus impresiones sobre la misma para compartirla con los lectores de Afromodernidades. Y aquí están las palabras de Fernández Robaina con las cuales saludamos a esta Conferencia:

Mi asistencia a la conferencia: Freedomdreams Fredom Now, del 28 al 30 de mayo del 2014, efectuada en la Universidad de Illinois, en Chicago, me
permitió conocer que la comunidad negra afroestadounidense se encuentra enfrascada en una lucha contra el racismo, actual, cuyas manifestaciones fueron criticadas ampliamente, indicándose las influencias que han recibido las nuevas generaciones de la lucha anterior, observándose las diferencias entre los métodos de lucha de ayer y los de hoy, también se insistió en la necesidad de los significativos aportes de esa lucha de los sesenta, y del desconocimiento que se tiene en la actualidad de hechos y figuras que aún permanecen sin historiar del modo adecuado. Se llamó la atención de no pasarse por alto a los que además se discriminan por ser latinos, y la problemática que ellos presentan por ser además negros. Se señaló que dicha problemática también existe en otras latitudes, por lo que era atenuado visualizar la problemática racista actual en el amplio contexto, tal como se visualiza en los Estados Unidos y en otras latitudes de nuestro continente. Dicha conferencia dedicó un espacio a documentales que recuperan las imágenes fílmicas y fotográficas como huellas elocuentes del batallar contra el racismo, en la jornada final, Angela Davis y Robin D. G. Kelley ofrecieron sendas conferencias; posteriormente se realizó un conversatorio, a partir de las preguntas formuladas por la moderadora del panel Barbara Ransby, después se abrió un extenso debate a partir de las preguntas de los participantes y las respuesta de Davis, y Kelley. Fue un debate muy enriquecedor, que me ilustro muchísimo, en la falsedad de la propaganda que se emite por los medios, en cuanto a que el problema racial en los Estados Unidos ha sido superado. Posición ésta esgrimida por los circuitos mediáticos de países que niegan la existencia de tales problemas en no pocos de nuestros países latinoamericanos y caribeños.

Tomás Fdez. Robaina, cada día más cimarrón
Miami 1 de junio del 2014.