Archive for 29 abril 2013

Afromodernidades

“El país que viene: ¿y mi Cuba negra? ” Por:Roberto Zurbano.
( Artículo original entregado a The New York Times)

NOTA DE PRESENTACION

Un refrán yoruba dice que perdiendo se gana. Reflexión, crítica y compromiso
mayores he ganado en estos días, primero turbios y luego, esclarecedores. Hoy
entiendo mejor a los sujetos, sus ideas y las posiciones con que, en la
discusión, se definen ante el racismo. Al cabo de un mes se cuentan decenas de
textos dentro y fuera de Cuba. Mis preguntas siguen siendo las mismas y mis
convicciones más fuertes. Las respuestas se multiplican, se ramifican y
alcanzan nuevos caminos en el debate. El texto original, en español, fue
requerido más de una vez; en mi nota del 26 de marzo expliqué la causa que
impedía publicarlo de inmediato: no fue un simple respeto al contrato sino
también una respuesta moral al NYT.

Finalmente, traigo a la luz los textos prometidos: el original en español, tal
y como lo envié, antes de ser traducido por el periódico y una traducción al
inglés, más decente, profesional y respetuosa que la aparecida finalmente en el
NYT; obra de la amistad y el compromiso con la causa antirracista. Estos son
los textos y el itinerario que explican las distorsiones que he denunciado.
Sobre las ideas originales sigo sosteniendo la responsabilidad y el ánimo de
discutirlas dentro y fuera de Cuba.

Por ética, también, envío dichos textos a Afromodernidades, Desde La Ceiba,
Negracubanateniaqueser y Observatorio crítico, blogs y boletines digitales de
la isla que han dado digna cobertura a esta y otras importantes discusiones
sobre la sociedad cubana contemporánea. Y también a Afrocubaweb, decano de los
sitios online sobre el campo cultural afrocubano, donde, durante décadas, hemos
hallado respeto, compromiso y profesionalidad sobre nuestros temas.

Roberto Zurbano
Callejón de Hammell, La Habana
26 de abril 2013

“El país que viene: ¿y mi Cuba negra?”
Por: Roberto Zurbano

Un testimonio crítico desde dentro de la isla es también una forma de mirarse por fuera, desde el color de la piel, como si interrogáramos al futuro de los afrocubanos desde la crudeza de una Historia que… ¿se repite?

El cambio es la más reciente noticia sobre Cuba, pero para los afrocubanos es más un deseo que una realidad. En los últimos cinco años han desaparecido muchas prohibiciones absurdas que impedían hospedarse en un hotel, comprar un teléfono celular, vender su casa, abrir una empresa privada, viajar al extranjero, etc. A estos gestos llaman aperturas, pero no es más que naturalizar la condición ciudadana. Los resultados, no solo económicos, de tales gestos, traerán verdaderos cambios y que permitirán a Cuba salir de la
Historia y entrar, de una vez, en el Presente. El Futuro se acerca veloz, desesperadamente, y en esa carrera van cayendo sueños y utopías compartidas hasta ayer por muchos cubanos.

A la apertura económica al sector privado, los negros llegamos en desventaja. Heredamos más de dos siglos de esclavitud y sesenta años de exclusiones republicanas (1902-1959) que, en medio siglo de Revolución (1959-2013) no logramos superar, por la manera en que el racismo se oculta y renueva cuando no se debate, ni se enfrenta política y culturalmente. Si los años sesenta significaron oportunidad para todos, los setenta constatan que no todos estaban en capacidad de aprovechar dichas oportunidades; aun así, los ochenta exhiben un alto por ciento de profesionales negros que, al llegar los años noventa quedan fuera de los espacios privilegiados por el turismo y la economía mixta. Ya en el siglo XXI es evidente que la población negra está sub-representada en los espacios de poder económico, político y hasta en las universidades, contrario a su sobre-representación en el mercado informal, las ilegalidades y
los barrios marginales.

Si en los noventa comienzan a circular dos monedas en el país, también se viven dos realidades contrastantes: la primera, permite a la familia blanca recibir remesas del exterior, especialmente de Miami, base de un exilio cubano mayoritariamente blanco. La otra realidad muestra a la población cubana que no recibe remesas, esa mayoría negra que vio apagarse la utopía socialista desde el rincón más incomodo. Para ella, entrar hoy en la nueva economía, es un reto. En los últimos veinte años los negros cubanos sufren una involución o parálisis de la gran movilidad alcanzada entre 1959 y 1989. Paradójicamente, en ese mismo periodo llegó a decretarse en libros y discursos oficiales el fin del racismo en Cuba; negarlo era visto como un acto contrarrevolucionario, de modo que
denunciar este racismo ha sido bien difícil; pero ya hemos logrado desde cierto activismo cultural y político, que se reconozca oficialmente. Creo que abandonar la lucha antirracista, en especial contra lo que llamo neo-racismo, sería una ingenuidad política con nefastas consecuencias futuras.

Raúl Castro anunció su último mandato presidencial y con ello cierra una era en la política cubana. Para ese entonces ya el país será otro y esperamos que mujeres, negros y jóvenes sepan enrumbar la nación entre la diversidad que será reconocida y ejercida, donde se escuchen los proyectos de nación que duermen en la cabeza de muchos. Las nuevas generaciones políticas cubanas aprenderán a
andar con sus propios pies y sobre todo con sus propias cabezas. Aspiro a, que antes del 2018, organizaciones como La Cofradía de la Negritud, el Comité Ciudadano de Integración Racial, la Articulación Regional Afrodescendiente, la Comisión José Antonio Aponte u otras que integran el movimiento antirracista cubano, crezcan legal y organizadamente para encontrar las soluciones aplazadas
que una amplia mayoría negra sigue esperando. También espera el fin del embargo, pero urge más elevar su autoestima, sus condiciones materiales, su acceso a mejores trabajos y al reconocimiento, no solo comercial, de sus culturas. Y para que también protagonicemos los nuevos modos de entender y construir la nación.

No pido que en las próximas elecciones del 2018 un negro sea presidente de Cuba, sino que ese tránsito nos permita formar buenos líderes, empoderar comunidades y construir consensos y alianzas estratégicas dentro y fuera del país. Aun es insuficiente nuestra conciencia racial y sería muy pequeño (o fugaz) el triunfo de un cubano negro, tan solito allá arriba, en medio de un contexto muy prejuiciado, al frente de un país cuyos lazos políticos y culturales con África todavía algunos tratan de escamotear…. Ya tendremos
oportunidad de tener un papa o un presidente negro a quien no le amarren las manos fácilmente. Por mi parte, sigo luchando y soñando con un país donde los negros seamos dueños, forjadores y críticos de nuestro propio destino de cubanos y disfrutemos una ciudadanía más plena. Ese país no ha llegado todavía, pero además de soñarlo, salgo a buscarlo cada mañana.

Roberto Zurbano. Ensayista y crítico cultural. Especialista en literatura, raza
y músicas alternativas. Autor de varios libros y ensayos, entre ellos Los estados nacientes . Literatura cubana y postmodenidad, (Letras Cubanas, 1996), “Cuba 2012: Doce dificultades para enfrentar los (neo) racismos” . Actualmente desarrolla los proyectos de libros El triángulo invisible del siglo XX cubano: Literatura, raza y nación y Fuera del Club: Un mapa de la nación hip hop en Cuba. Dirige el Fondo Editorial Casa de las Américas, donde ha logrado insertar la problemática racial en el programa cultural de esa institución.

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Afromodernidades

The Country to Come: and My Black Cuba?
By Roberto Zurbano, 3/13/13
The original article submitted to the New York Times
Version ingles: http://www.afrocubaweb.com/and-my-black-cuba.html

AN INTRODUCTORY NOTE

There is a Yoruba proverb which says “By losing you win.” Reflection,
criticism, and greater commitments for change are what I have won in these
recent days, first turbulent and then clarifying. Because of these discussions,
today I better understand the people and the positions they have defined with
regard to racism.

At the end of a month there have been dozens of texts published in and outside
of Cuba. My questions are still the same and my convictions even stronger. The
answers multiply, ramify and achieve new pathways in the debate. The original
Spanish text has been requested more than once; in my March 26th note, I
explained why I could not make it immediately available: it was not merely out
of respect for my contractual arrangement, but also a moral response to the New
York Times.

Finally, I bring to light the promised texts, the original Spanish as written
before it was translated by the Times and a new translation to English, more
decent, professional and respectful of the original than the version that was
finally printed. The translation is the fruit of friendship and commitment to
the anti-racist cause. These are the texts and the road map that explain the
distortions that I have denounced. As for the ideas in my original article I
maintain both the responsibility and the spirit to discuss them in and outside
of Cuba.

In fulfilling this ethical responsibility, I am also sending these texts to
Afromodernidades, Desde la Ceiba, NegraCubanaTeníaQueSer and Observatorio
Crítico, all blogs and newsletters from the island that have given dignified
coverage on this and other important discussions on contemporary Cuban society.
And, it is also being sent to AfroCubaweb, the dean of all websites on
Afro-Cuban culture, where for decades we have found respect, commitment, and
professionalism when discussing our issues.

Roberto Zurbano
Callejón de Hammell
La Habana
March 26, 2013

A critical testimony from within the island is also a way of looking at oneself
from outside Cuba, from the color of one´s skin, as if we were to question the
future of Afro-Cubans from a History…that repeats itself?

Change is the most recent news coming out of Cuba, but for Afro-Cubans it seems
more a dream than reality. In the last five years dozens of absurd prohibitions
have been lifted for ordinary Cubans, among them staying at a hotel, buying a
cellphone, selling one´s house, starting a private business, and traveling
abroad. These measures are called an opening, but they are really no more than
efforts to normalize the conditions of citizenship. The economic results of
these gestures will bring about true change and permit Cuba to exit History and
enter, once and for all, into the Present. The Future (the country to come)
approaches swiftly, desperately, and in that race dreams and utopias shared
until recently by Cubans melt away.

Blacks have had to face the new opening of the private sector in Cuba with a
disadvantage. We inherited more than two centuries of slavery and sixty years
of exclusion in the Republican Period (1902-1959), and over half a century of
revolutionary rule (1959-2013) has still not been able to overcome them,
because of the way that racism is disguised and renews itself when not debated
or not openly confronted politically and culturally. If the 1960s meant
opportunity for everyone, the seventies revealed that not everyone had the
capacity to take advantages of those opportunities; the eighties showed a high
percentage of black professionals who in the nineties were excluded from the
privileged social spaces of tourism and the mixed economy. Already in the XXIst
century it´s evident that the black population is under-represented in their
access to political, economic, and academic power, in contrast to their
over-representation in the informal market, illegal activities, and marginal
neighborhoods.

If the nineties began to see two types of currency (peso and dollar) circulate
in the country, people also lived two contrasting realities: the first allows
white families to receive remittances from abroad, especially Miami, the nerve
center of an overwhelmingly white Cuban exile community. The other reality is
the sector of the Cuban population that does not receive remittances, that
black majority that saw the socialist utopia flicker out from the most
uncomfortable quarters of the island. For them, entering the new economy is a
challenge. In the last twenty years black Cubans have suffered a reversal or
paralysis of the great social mobility that propelled them from 1959 to 1989.
Paradoxically, during the same period, books and official discourse declared
the end of racism in Cuba. To deny the racial utopia was tantamount to
committing a counterrevolutionary act, so denouncing racism has been extremely
difficult, but, through a certain cultural and political activism, there has
been public acknowledgement of the problem and racism has officially been
recognized. I think that to abandon the anti-racist struggle, especially
against what I call neo-racism (less overt forms of racial exclusion), would be
politically disingenuous with nefarious future consequences.

Raúl Castro announced that he would be serving his last term in office
(2013-2018) and with it a political era in Cuba will come to a close. By then
the island will be another type of country and we hope that women, youth, and
blacks will be able to guide the nation on a path where diversity is recognized
and practiced, where the diverse national projects that have lain dormant in
the hearts and minds of many will be heard. The new political generations of
Cubans will learn to walk on their own, feet on the ground, heads upright. I
hope that before 2018 organizations like the Cofradía de la Negritud (Black
Brotherhood), the Comité Ciudadano de Integración Racial (Citizens Committee
for Racial Integration), the Articulación Regional Afrodescendiente (Regional
Network of People of African Descent ), the Comisión José Aponte (the José
Aponte Commission) and other groups that form part of the Cuban anti-racist
movement will grow both in the legal and organizational sense so as to find
solutions that have been put off for so long, but that the black majority still
awaits. Black Cubans also hope for an end to the embargo, but more urgently,
they need to elevate their self-esteem, improve their material conditions,
increase their access to better jobs, and achieve recognition of their cultural
worth, and not just in a commercial sense. Black Cubans also want to be
protagonists in the new ways in which the nation will be understood and built.

I´m not asking that in the next elections (2018) we elect a black president,
but that this journey allows us to form new leaders, empower communities and
build consensus as well as strategic alliances inside and outside the country.
Our racial consciousness still remains insufficient and it would make it a
small (or ephemeral), triumph to have a black Cuban figure isolated at the top
in a prejudiced milieu, leading a country whose political and cultural links to
Africa some Cubans still try to hide. Eventually we will be able to have a
black Pope or President whose hands will not be tied. As for me, I will
continue to struggle for and dream of a country where black people are the
builders, owners, and critics of our destiny as Cubans, where we will enjoy
fuller citizenship. That country has yet to arrive, but aside from dreaming it,
I go out searching for it every morning.

March 13, 2013

Roberto Zurbano. Essayist and cultural critic, specialist in literature, race,
and alternative music. Author of various books and essays, among them “Cuba
2012: Twelve Difficulties in Confronting (Neo) Racisms”. He is currently
working on the following books: “The Invisible Triangle of 20th Century Cuba:
Literature, Race, and Nation”, and “Out of the Club, a Map of the Cuban Hip Hop
Nation”. Mr. Zurbano directs the Editorial Fund of Casa de las Américas, where
he has been active in inserting issues of race into that institution´s cultural
programming.

Afromodernidades

Cuba: apuntes paranoides sobre el ¿Caso Zurbano?

Por Manuel David Orrio

orrio

La Habana, 13/04/17.-Acuso recibo por correo electrónico de un artículo al parecer aún inédito de Alberto Abreu, quien bajo el título ¿Puede ser negra la nación? ofrece su aporte al debate sobre racialidad y racismo que tiene lugar en la revista cultural criolla La Jiribilla, nacido tras la destitución del escritor Roberto Zurbano como Director del Fondo Editorial de la Casa de las Américas. (1)

Según noticias, esa destitución se produjo a consecuencia de un artículo publicado por Zurbano en el New York Times, donde habría apuntado que para los negros cubanos, la Revolución de 1959 no ha comenzado. Inicio con pinzas, quede claro, porque sobran motivos periodísticos para lanzarse al ruedo en cuasi paranoia, como se verá más adelante.

Me enteré del hecho y de la polémica subsiguiente por mi viejo amigo Tomás Fernández Robaina, autor de imprescindibles textos sobre lo que se ha dado en llamar la negritud en Cuba. He seguido el debate, muy de mi interés por razones patrióticas, políticas y personales. Dos parejas, mi anterior esposa y mi actual compañera, son negras. La actual es una reconocida psiquiatra cuya abundante familia rebosa de negros brillantes en lo humano e intelectual. SON MI FAMILIA. PUNTO.

Cuba-apuntes paranoides sobre el Caso Zurbano.doc

Afromodernidades. Víctor Fowler:DERIVAS CON (por, y desde) ZURBANO: dolor, alegría

DERIVAS CON (por, y desde) ZURBANO: dolor, alegría

y resistencia.

Por: Víctor Fowler

En Cuba, del lado opuesto de la ecuación y como en un alucinante juego de espejos, las cosas tampoco han ido mucho mejor; primero porque ante la publicación de un texto cuyo título fue considerado ofensivo (Para los negros cubanos la Revolución aún no ha comenzado) a nadie se le ocurrió cumplir con el más elemental principio periodístico que enseña a comprobar la noticia. Dicho de otro modo, a la violación de toda ética por parte del titulista del New York Times (quien falsificó el título (Para los negros cubanos la Revolución aún no ha terminado), la publicación cubana La Jiribillaresponde con una nueva violación de la ética profesional al organizar o dar cabida a una batería de respuestas discursivas (artículos de 8 intelectuales cubanos) sin tan siquiera asegurarse de que la acusación respondía a motivos verdaderos.

DERIVAS CON (por y desde) ZURBANO.doc

Afromodernidades. ¿Puede ser negra la nación? Por Alberto Abreu

¿Puede ser negra la nación?

Por Alberto Abreu

Por estos motivos, en los renglones que siguen, me gustaría leer la puesta en escena de esos viejos discursos sobre la intransigencia revolucionaria escenificados en La Jiribilla, en su primera reacción al texto de Roberto Zurbano, como el espacio donde los hablantes se construyen a partir del doble juego entre lo dicho y lo desplazado, entre lo leído y lo suprimido, lo que es políticamente correcto decir y lo que se silencia, enmascara. Escrituras, discursos en los que subyace una intención otra, un texto quimérico, desconsolador, homicida que no es precisamente la Revolución (texto al cual apelan los hablantes pretendiendo otorgarle a sus discursos efectos de verdad) sino el miedo al negro. Este último vendría a ser el texto otro que mediante una serie de artimañas retóricas, veladuras discursivas releen, actualizan. Lo que pretendo analizar son las grietas, los intersticios que generan el juego discursivo entre memoria y olvido.

Puede ser negra la nacin.doc

Afromodernidades. Mañana será tarde…Declaración de Roberto Zurbano

DECLARACIÓN DE ROBERTO ZURBANO:

MAÑANA SERÁ TARDE: Escucho, aprendo y sigo en la pelea.

Si una izquierda conservadora dentro y fuera de Cuba considera que un negro cubano revolucionario no debe hacer críticas a la Revolución, no ha entendido el papel que han jugado los negros dentro de esta y tampoco qué es un verdadero proceso revolucionario. En la base, en el corazón, en el fondo y en las orillas de este proceso los negros hemos sido buena parte del sostén. Nos asiste tanto el derecho moral a criticarla como el deber de defenderla, porque es aún insuficiente lo que hemos logrado frente a lo que hemos hecho y merecemos. Renunciar a esa crítica es renunciar a mejorar la Revolución y sentirla más nuestra.

Combatir el racismo es una de las grandes tareas del siglo XXI. Este flagelo no surgió en un país en particular, sino en un contexto mundial en el que fueron involucradas varias naciones y culturas marcadas por el afán colonial de repartirse el mundo y establecer jerarquías económicas y políticas que hoy sobreviven. El racismo contemporáneo es también un fenómeno globalizado y la lucha contra este va más allá de cualquier frontera. Renunciar al debate internacional es reducir su impacto a viejos conceptos nacionalistas y no tener en cuenta el proceso de intercambio desigual generado por el turismo, las nuevas tecnologías de la información, las migraciones y las transnacionales de la cultura. Es un debate sobre la persistencia del racismo en Cuba, sobre los modos paternalistas y sofisticados con que ese tipo de humillación se reproduce o renueva y, especialmente, sobre cómo reconocerlos y enfrentarlos en un nuevo contexto.

MANANA SERA TARDE, aprendo, escucho y sigo en la pelea. Declaracin de Zurbano.doc

Afromodernidades.

Construcción de consensos
¿Podrá la sociedad cubana construir un consenso para romper con el racismo actual e histórico y, al mismo tiempo, aprovechar las oportunidades revolucionarias?

Por: Gisela Arandia.

El debate surgido en los últimos días a propósito de un artículo de Roberto Zurbano, publicado en el diario estadounidense, The New York Times, nos ha tirado a la cara de modo virulento la pertinencia del racismo cubano. Un fenómeno que sigue insertado en los intríngulis más ocultos y sofisticados de nuestra consciencia social. El discurso racista con plena vigencia, es capaz de lanzar ráfagas de hostigamiento, con insólitas tesis para el mundo moderno, donde irrumpen ideas arcaicas desde las zonas remotas del pensamiento como parte de un imaginario social que todavía niega su existencia.

No pretendo con esta reflexión, colocar un enfoque a favor o en contra del texto que creó la polémica, pues me pronuncié desde ARAC en un documento consensuado participativamente, dado a conocer al inicio del debate. La intención de esta reflexión es aprovechar el debate para analizar el estatus del racismo y su correlato la discriminación racial, en el contexto de la sociedad cubana. Un tema que, a pesar de su impacto significativo en la vida cotidiana de miles de familias negras, no cuenta todavía con la prioridad requerida.

Construccin de consensos. Por Gisela Arandia.doc