Archive for 27 enero 2015

Yo defiendo el rap hasta que muera. Segunda Parte y final

Yo defiendo el rap hasta que muera

(Entrevista al rapero Yrak Sáenz, de Doble Filo. Segunda Parte y final)

Por Alejandro Zamora Montes.

Fotos: Reina Ramírez Granela.

Alejandro Zamora: En la entrevista de Arsenio Castillo titulada Flash Back para Doble Filo, un relevante texto publicado en el No. 10 de la extinta revista Movimiento, Edgaro se refiere al desinterés de muchos investigadores extranjeros por el rap fabricado en Cuba. Incluso menciona que «la CNN deja de perseguir a nuestros MC para entrevistarlos» ¿A qué crees que se deba esto y cuál es la visión actual que se tiene en el exterior (tú que has podido viajar fuera de nuestro país) sobre el rap cubano?

Yrak: Cuba siempre (y no solo en el rap) es vista política y musicalmente como una luz, como un camino. Cuando tú llegas a México, por ejemplo, cuando ofreces un concierto en México y dices que eres un rapero cubano, la gente se pregunta: ¿Qué va a decir este? Y eso, me he dado cuenta que no ha cambiado. Hay muchos raperos en Colombia, como Hanuman, que están llevando la bandera en ese sentido. Siempre hay un respeto por el rap cubano. Sobre todo por los más progresistas, que están viendo la verdad (no la voz oficial) sino la voz de una juventud que está hablando de nuestras vivencias, de nuestra realidad. Porque desgraciadamente la voz oficial no lo cuenta todo. Y eso hace que haya un respeto por el rap que se cultiva aquí. Lo que pasa es que nos falta más espacio, abarcar más. Cuba es una islita cerrada asere, en su propio espacio ahí. No podemos viajar todos. El que tiene suerte y puede viajar y conocer un poco el mundo pues bien, pero no todos lo pueden hacer. Por ejemplo, nadie sabe que Los Aldeanos hicieron un concierto para más de 10 000 personas en un festival en Colombia, de eso no se habla.

Entrevista al rapero Irak Senz.doc

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Yo defiendo el rap hasta que muera (Entrevista al rapero Yrak Sáenz, de Doble Filo. Primera Parte)

Yo defiendo el rap hasta que muera

(Entrevista al rapero Yrak Sáenz, de Doble Filo. Primera Parte)

Por Alejandro Zamora Montes.

Fotos: Reina Ramírez Granela.

Mi eterno agradecimiento a Reina Ramírez Granela.
Sin ella hubiera sido imposible esta entrevista y otras que de seguro vendrán.


Para Antonio Emilio Méndez Mayo (Tony Manigua), quien comenzó
esta idea de recoger una cartografía del rap más subterráneo hecho en Cuba.

Si de respeto a la tradición hiphopera se trata, nada mejor que escuchar a Yrak Sáenz, un rapero veterano que cuenta con un discurso de doble filo. Semejante a la configuración del hacha de Changó, el Orisha irreverente. Dos tiempos, dos generaciones, dos caminos. Flow y activismo. Yin y Yang. Este experimentado artista del rap cubano no contempla la cultura hip hop de un modo unidireccional: el equilibrio perfecto.

Alejandro Zamora: ¿Me dices tu nombre y el tiempo que llevas haciendo rap en Cuba?

Irak: Me llamo Yrak Sáenz Orta, “El Vitalicio”. Pertenezco a la banda de Rap “Doble filo”, creada a finales del ´95 y llevo exactamente 23 años haciendo Rap. O sea, que soy un dinosaurio viviente dentro de la escena hiphopera o rapera en Cuba.

Alejandro Zamora: Yrak, tú perteneces al catálogo de la Agencia Cubana de Rap (ACR) desde los inicios de la misma, en septiembre del 2002. ¿Con qué propósito fue creada esta institución cultural?

Yrak: Bueno, yo te puedo decir mi criterio personal, pero también te puedo decir el criterio que se nos dio. Yo recuerdo el 1er Congreso de la Asociación Hermanos Saíz (AHS). En una de las reuniones me senté con Fidel Castro y le planteé la importancia de tener un mayor apoyo dentro de la cultura nacional. Tú sabes, la AHS junto con el Ministerio de Cultura y el Instituto cubano de la Música se han dedicado a darle un poquito más de espacio al rap en Cuba, sobre todo porque muchos consideraban que éste se estaba convirtiendo en la Nueva Trova de aquellos momentos. Yo hablé con Fidel, le planteé la idea de que era importante darle espacio al rap en los medios de difusión y en los sectores de la cultura nacional, porque el rap se estaba convirtiendo en la voz de la calle, de los jóvenes. Y sobre todo, porque es conocido como la voz de los pobres, de la gente de pueblo. Casi siempre los movimientos más izquierdistas, más progresistas del mundo, se han apoyado en el rap para enviar sus mensajes. Fidel me explicó aquella vez que le había ayudado mucho (para tener más sólidos sus criterios con relación al rap), una conversación sostenida con Harry Belafonte. Tú sabes, el rap es oriundo de EUA, y todo lo que viene de Estados Unidos un poco como que asusta. Y como dicen que el rap es la voz de la protesta, pues… tú sabes. Entonces nada, eso me pareció interesante, que Fidel Castro estuviese interesado en esa historia. Si las altas esferas del país se estaban interesando en la voz de la juventud cubana, eso era algo importante. ¿Qué pasa? Pues que en el Festival de Rap del año 2002-2003, no recuerdo bien, Papá Humbertico (Hoy, Mano armada) hizo una canción que hablaba de la policía. Eso creó todo un escándalo de un día para otro. Un escándalo a mi parecer, absurdo. Porque siempre los noticiarios extranjeros van a hacer eco a todo lo que tenga que ver con protesta de jóvenes en Cuba. Los medios nacionales cubanos nunca tocaron ese punto. Eso me pareció ridículo, porque se estaba manejando toda una historia alrededor de Papá Humbertico y del rap cubano a nivel mundial, y sin embargo; en Cuba se había tapado la historia.

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Entrevista al travesti Mario Félix Herrera Martín (Laura) fundador de El Mejunje

El Mejunje es el refugio de la familia que no tengo

(Entrevista realizada por Silvia Padrón Jomet al travesti Mario Félix Herrera Martín (Laura) fundador de El Mejunje).[1]

Voy al Mejunje antes de 1991 que se crea la institución, fui asociada cuando se hicieron los carné, yo iba como gay normal, cuando estaba en el patio de la Biblioteca Martí, a finales de los 80.

Más tarde, en el 92, aparecen los espectáculos de travestis, la idea la tuvo otro gay llamado Alberto de Armas Águila que debutó con leucemia y duró un año nada más. Allí recuerdo que se hizo un homenaje a Freddy Mercury en noviembre y yo me travestí por primera vez. Ya después empiezan a hacerse los show de travestis y se funda la Compañía Futuro, donde Alberto nos indicó que imitáramos a una cantante y yo escogí a Paulina Rubio, cuando aquello ella estaba muy de moda, estuve más de dos años imitando a Paulina. Después es que me pongo como nombre artístico Laura, intentando alcanzar un estilo más propio, una identidad.

Silverio siempre me tuvo en cuenta desde el principio; por ejemplo, cada vez que él tenía una situación de trabajo, me llama y enseguida voy. Es una amistad incondicional. El me aprecia mucho, me quiere, sobre todo después de que caigo enferma de Sida, el cariño se hizo mucho más sensible, pues hice un debut muy malo en el 2011, Silverio enseguida vino a verme, mandó al IPK a una periodista que se llama Martica, amiga de él, ella fue a verme allá, a la sala B.

Los primeros años en el show fue la etapa dorada, la época más bella que tuvo el transformismo, jamás puede compararse con esta, eso fue novedoso, el público era mucho más culto al observar los espectáculos, era más agradecido con los artistas, había más aplausos. El público era fundamentalmente gay, ahora va mucha gente «normal», ya la gente se ha civilizado bastante, claro, el mayor por ciento sigue siendo de gay.

El Mejunje es el espacio único en este país para el gay, de sentirse bien, de disfrutar y exteriorizar todo lo que lleva uno por dentro, para que el gay pueda ser él mismo. La vida y Dios puso en manos de Silverio esa posibilidad para darnos el chance que nunca tuvimos antes, los de mi generación hacia atrás; lo repito, en Cuba no existe otro espacio igual a este, pues yo he recorrido Cuba entera. Silverio es un personaje emblemático en el ámbito cultural y ha formado un espacio versátil en todos los tipos de género, de las peñas que se hacen, es un centro cultural al gusto de todas las personas.

Como vivo tan cerca del Mejunje, estoy sola y enferma, hoy por hoy por las noches como allá; en fechas conmemorativas he buscado ese refugio de la familia que no tengo en el Mejunje y siempre lo he encontrado, no solo en el show, he cenado los 24, los 31, ha sido como mi casa junto a Silverio y a la gente que trabaja allí.

Hubo una vez en la historia de la Compañía Futuro, Alberto contactó con la prensa internacional, ellos filmaron. Yo no entiendo por qué fue aquello, Silverio nos citó un mediodía sin darnos detalles pues alguien había malinterpretado eso, y se suspendieron los show por un periodo de casi un año, recuerdo que yo me quedé con todos los vestidos hechos, vestidos que yo misma cosía.

En los show de ahora no hay conductores, ni animadores tan eficientes como lo era Samantha, ella está viva pero tuvo que dejarlo, tiene mucha edad y problemas personales. Tuvo que retirarse y seguir su trabajo, la carrera de travesti es muy costosa y por problemas de recursos tuvo que dejarlo todo. Hoy ha habido un declive en la calidad artística, los transformistas de antes dominábamos códigos de actuación, yo por ejemplo me acerqué a gente de teatro para aprender los códigos, el asunto no es disfrazarse de mujer y «mimiquear» una canción, tienes que meterte en esa piel, llevar la interpretación por dentro, la gestualidad debe ser coherente con la boca, convencer al público de que eres una mujer. He sido uno de los transformistas más premiados porque cuando aquello se hacía muchos festivales de la canción, de lo mejor del año, de misses, mis premios son al Talento. Miss es premio de Belleza, festival de la canción es premio de Talento, obtuve el gran premio de Talento en el 98, con el tema Adoro.

He dejado más de la mitad de mi vida en el Mejunje. Laura surge en el 94, porque imitar a una artista te satura y pensé que no debía seguir imitando sino que quería ser auténtica, siempre he sido muy histriónica, me dejé crecer el pelo, quise ser yo, interpreté canciones apropiadas a mi estilo. En aquellos años interpreté La loca, es un número que me lleva a la cúspide, ese personaje es original: yo me visto con harapos, con tizne y hago algo muy teatral. La loca ha sido una de las mejores cosas que he hecho, es descalza, con una bata de casa, untarse ese tizne es algo muy fuerte y doy muchos mensajes, sobre todo que no hay que estar linda para demostrarle al público que se está haciendo arte, que cuando eres buena puedes hacer algo sin brillos, sin lentejuelas y maquillaje. Demostré que nosotras hacíamos arte, pues se ha discutido mucho si el transformismo es o no arte, yo incorporo esta problemática al número. Ya no lo hago por cuestiones de salud, fue elegida la canción del año y obtuvo Gran Premio en La Habana, aquello me agotaba, era mucha experiencia física y emocional.

He recorrido Cuba entera en este tipo de show y donde hay más profesionalismo, siempre después de Santa Clara es en La Habana, incluso allá se hicieron primero los show, prohibidos, reprimidos, en casas ilegales, entonces hubo muchos presos y se vieron horrores. Pero allá hay una calidad de transformistas muy buenas, hoy las grandes están en La Habana y las otras estamos aquí. Ellas siempre dicen: «si nos probamos en el Mejunje, estamos probadas», porque en el Mejunje siempre ha habido mucha cultura; siempre queda gente que continúa; ahora hay menos, muchas se fueron, otras murieron, las cosas están así…

[1] La presente entrevista pertenece al libro El Mejunje: la Casa de Todos y de Todas que prepara la investigadora Silvia Padrón Jomet

Soy un negro más: Zurbano par lui même (Segunda Parte)

Soy un negro más: Zurbano par lui même[1]

(Segunda Parte)

Roberto Zurbano

10 de octubre, 2914

A Antonio Torres, mi bisabuelo, primero cimarrón, luego mambí, finalmente enfermo y olvidado…

Para Georgina Herrera, que lo sufrió como una verdadera madre…

Las personas negras arrastramos estos silencios durante una buena parte de nuestras vidas, de nuestras relaciones personales en centros de estudio y trabajo, entre colegas, amistades, familiares, etc. De eso no se habla mucho, pero es una tensión sorda que se produce al interior de nuestras vidas por la presión social que significa ser negro en contextos donde somos objeto de inferiorización, chistes cotidianos, estereotipos y, sobre todo, exclusiones solapadas. Esa tensión es la manera invisible en que los prejuicios se instalan y dan paso a la discriminación racial. Es un proceso que muchos amigos blancos expresan mejor que yo, pues lo han visto con sus propios ojos y han sido testigos de varios actos públicos de discriminación. Y los han combatido. Lo digo para negar el mito extremista de que toda persona blanca es racista o que todo negro tiene conciencia racial. Es peligroso pensar desde los extremos.

Es muy cierto que sólo la conciencia racial nos coloca ante lo duro y lo bello que es ser negro. Esa conciencia nace en la familia, en el grupo de amigos, en la forma de crianza que nos dan padres y abuelos, quienes son los primeros que nos colocan ante el espejo de nuestra historia y nos enseñan en forma de advertencias, premios y castigos a ser nosotros mismos, a no rechazar nuestra imagen, a respetar, defender y disfrutarla más allá del espejo, en un mundo hostil que trata de marginarnos a cada paso. No todas las familias negras alcanzan una plena conciencia racial, pero en mi familia ha sobrado la alegría, la autoestima, la dignidad y otros valores ancestrales de gran riqueza espiritual muy útiles en los peores momentos….

[1] Tomado de: Afro-Hispanic Review, Volume 33, Number 1 (Spring 2014), pp. 20-27. Las imágenes pertenecen a la serie del pintor Erik Olivera titulada “Rostros Ancestrales”.

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Soy un negro más: Zurbano par lui même

Soy un negro más: Zurbano par lui même[1]

(Primera Parte)

Roberto Zurbano

10 de octubre, 2914

A Antonio Torres, mi bisabuelo, primero cimarrón, luego mambí, finalmente enfermo y olvidado…

Para Georgina Herrera, que lo sufrió como una verdadera madre…

Ser negro y revolucionario en Cuba no es una identidad paradójica, sino un camino colectivo que se elige para, junto a otros condenados de la tierra, confinar todas las discriminaciones que nos impiden la plenitud como ciudadanos. ¡Ni siquiera es fácil escribirlo! El racismo es, en mi vida personal y social, un monstruo a quien le he declarado la guerra hace muchos años. Eso quiere decir que también le he declarado la guerra a algunas personas, ideas y espacios de la sociedad donde vivo, pues a pesar de una Revolución transformadora de la gran mayoría, el racismo en Cuba está regresando en las formas más burdas y novedosas, instalándose con desfachatada impunidad que urge desenmascarar.

Asumir este camino implica retos personales, históricos y políticos, pero sobretodo implica un reto hacia el futuro. No espero grandes resultados ni declaraciones, ni siquiera comprensión ni seguidores, pues con este tema ocurre igual que con los leprosos y los tuberculosos: todos se lamentan, pero pocos ofrecen su mano y algunos ni siquiera piensan en la posibilidad de ser uno de ellos. Siempre alguien pregunta cómo ha llegado uno hasta aquí y creo que merece contarlo. Es como hacer un alto en el camino y mirar un poco atrás, para recordar cómo empezó todo y compartir las razones por las que me he involucrado en esta lucha con tanta pasión y conciencia.

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Vuelve el Caso Zurbano

Vuelve el Caso Zurbano.

Por: Alberto Abreu Arcia.

Le informo a los lectores de Afromodernidades que ya salió la revista Afro-Hispanic Review (Volume 33, Number 1, Spring 2014, www.afrohispanicreview.com ) con todos los textos aparecidos en blogs, revistas digitales, y otros sitios de internet, de adentro y fuera de la Isla, dedicados a comentar el artículo “For Blacks in Cuba, the Revolution Hasn´t Begun”, del intelectual cubano Roberto Zurbano, publicado por la revista The New York Times, el 23 de marzo del 2013.

Ante todo agradezco a Afro-Hispanic Review y a su editor William Luis este intento por historiar, desde la perspectiva de la academia, lo que, sin lugar a dudas, fue la polémica más importante del campo intelectual cubano en lo que va del siglo XXI, significativa no sólo por sus dimensiones raciales, filosóficas, políticas y sus tramas discursivas, sino también por la pluralidad de posicionamientos teóricos, raciales, políticos, y las diferentes comunidades interpretativas que el mismo involucró.

El monográfico incluye, a manera de pórtico, dos ensayos de Zurbano, el primero titulado “Soy un negro más: Zurbano par lui-méme”. Se trata, a decir de Víctor Fowler, de “un ensayo político-social con todas las de la ley que se apoya en una concisa historia de vida del autor para desde allí (el lugar de un sujeto negro, de orígenes muy humildes, que hoy día es uno de los intelectuales destacados de su país) eslabonar numerosas reflexiones acerca de la Revolución cubana y las problemáticas de la subalternidad asociadas a la racialidad negra”. Por su importancia, Afromodernidades dará a conocer en próximas entradas algunos fragmentos del mismo.El segundo ensayo es “Cinco minutos de reflexión contra el racismo”, el cual ya dimos a conocer en esta bitácora.

“El caso Zurbano” -así se titula este dossier- que tiene la capacidad de volvernos a provocar, de ir develándonos las complejas tramas de hegemonía y subalternidad que atraviesan el campo intelectual cubano postrevolucionario, reparar en sus dobleces, veladuras discursivas e innumerables intersticios. Un ejercicio que sólo es posible desde la distancia crítica que dan los dos años transcurridos de aquel debate, esta posibilidad de tener acceso a la vasta y heterogénea producción de textos reflexivos que suscitó el escrito de Zurbano y el nuevo escenario político, social y económico de la Isla siempre complejo, contradictorio y cambiante donde continúan resonando -hoy, con más intensidad e inmediatez que nunca- el título del artículo de marras: “El país que viene: ¿Y mi Cuba negra?”

La faz Homofóbica de Pánfilo (Humorismo y discurso antigay)

La faz Homofóbica de Pánfilo

(Humorismo y discurso antigay)

Por Alberto Abreu Arcia

Hace varios días un amigo me dejó tres videos los cuales, según él, contenían algunas ediciones del programa Vivir del cuento, censurados por la televisión cubana, así como una presentación de Pánfilo (el popular personaje que interpreta Luis Silva en el programa televisivo Vivir del Cuento) en Varadero como parte de las actividades por el 13 aniversario del Hotel Meliá las Antillas. Les confieso que no suelo ver mucha televisión, pero en mi casa, en el barrio, y en la prensa había escuchado comentarios favorables sobre este programa. Así que copié la carpeta que contenía los cuatros videos para -en caso de que la información ofrecida por el donador de los mismos fuera cierta- ver las razones que tuvo la televisión para prohibirlos.

Me dispuse a disfrutar de ellos, en esas reuniones familiares, típica de los días festivos por el año nuevo, donde uno trata de conciliar todos los gustos. Mi invitación fue aceptada con entusiasmo. Por primera vez en mi vida, pospuse el deleite de lo “prohibido”. Sugerí que dejáramos para último los programas “censurados” por la T.V. y comenzáramos por la presentación de Pánfilo en el Hotel Meliá las Antillas. Desde los primeros segundos me di cuenta que estaba ante esas producciones foráneas que circulan, de mano en mano, a través de las memorias flash. A la actuación en vivo, se le había añadido un diseño de presentación de abominable. Por los créditos pude conocer que los responsables de la puesta en circulación de aquel producto se denominaban “Producciones d`Oramas Fotografía y Video”.

La actuación de Pánfilo descansaba sobre los mismos chistes de siempre con la libreta de abastecimiento, y otros anclados en lo coyuntural, la inmediatez y las carencias de la vida cotidiana del cubano, todos elaborados a partir de gastados estereotipos y desde una total falta de ingenio; además otros chistes de contenidos sexistas, disfrazado de humor verde. Verdaderos lugares comunes que buscaban entretener a un público integrado fundamentalmente por trabajadores del hotel y familiares de los mismos, quienes reían insistentemente no sé si de los chistes de Pánfilo o porque esas angustias de la vida cotidiana del cubano de a pie, para ellos -como para el Gerente del programa Vivir del cuento- hace tiempo que todos sabemos: han quedado muy atrás. Y qué decir de los intentos de Pánfilo por enseñar a un canadiense y a un uruguayo, que se encontraban en el público, qué era una tarjeta de abastecimiento.

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