Rodríguez Feo/ Piñera: alianza literaria o el desmontaje del emblema hetero de la nación.[1]

Por Alberto Abreu Arcia

La historiografía literaria cubana ha consagrado buena dosis de esfuerzo e inteligencia a hurgar en las intríngulis que provocaron la ruptura de la amistad entre Pepe Rodríguez Feo y José Lezama Lima, la desaparición de Orígenes, y la consecuente emergencia de la revista Ciclón a la escena literaria cubana de la década del cincuenta. Mucho se ha especulado sobre el papel de Rodríguez Feo en ambas publicaciones, y sobre cuánto aportaron las poéticas contrapuestas de Lezama y Piñera a configurar el rostro definitivo de cada una de ellas.

Por otra parte, nuestros estudios literarios han tratado de explicar las diferencias entre Orígenes y Ciclón desde una perspectiva inmanentista que a menudo pierde de vista el hecho de que los discursos no emigran ni circulan por sí mismos como si estuvieran dotados de una movilidad propia, su producción, puesta en escena e interpretación son resultados, casi siempre, de las estrategias desplegadas por determinados grupos de intelectuales, y guardan estrecha relación con el modo en que ellos entienden los procesos culturales, los criterios de verdad, justicia, belleza, etc. Lo dicho hasta aquí, no es un teque de sociología literaria, sino explica por qué, en las líneas que siguen, voy a dejar a un lado los intersticios de estas trifulcas literarias, para acercarme a esta mancomunidad literaria entre Pepe Rodríguez y Virgilio Piñera, desde lo que considero sus tres aspectos fundamentales. 1) la re-invención del proyecto de modernidad cubano, 2) la erosión de las jerarquías patriarcales que edifican los discursos sobre la identidad nacional y la fantasía nacionalista de un sujeto nacional homogéneo, 3) la manera en que dicha alianza puso en jaque la representación del sujeto moderno en las letras cubanas, entendido como aquel un sujeto totalizador, teleológico, que habita en el logos. Al privilegiar los tópicos del erotismo, la glorificación de la carne, la homosexualidad y otras problemáticas relacionadas con las políticas del deseo, el cuerpo acechante, improductivo temidos por la sociedad burguesa de su tiempo como la perversión, lo abyecto.

Si en la primera parte, de mi trabajo intento, situar la aventura de Ciclón dentro de la historia intelectual de la nación cubana. En la segunda, voy a examinar cómo el editorial “Cultura y moral” aparecido en noviembre de 1955 en la referida revista se coloca como un intertexto que, desde su continuidad espacio-temporal, es releído por emergente discurso homosexual del proyecto literario Ediciones El Puente, y las complejas interrogantes que, desde una relación interdiscursiva, este editorial introduce en el mapa de las dinámicas sexuales de los primeros años de Revolución en relación con las tensiones entre sexualidad y revolución/ entre activistas del goce y el cuerpo revolucionario.

1 Texto leído en el coloquio Orígenes de un Ciclón, celebrado los días 11 y 12 de noviembre en el Centro Dulce María Loynaz y en la Ciudad Celeste (residencia de la familia Ibáñez en Mantilla, donde Virgilio Piñera animara una célebre tertulia). El mismo fue organizado por Norge Espinosa y concebido como espacio de recordación, homenaje y discusión acerca del legado del fundador de Orígenes y Ciclón: el editor, crítico, antologador y traductor José Rodríguez Feo.

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