El movimiento antiracista cubano inicia la batalla por una plataforma común.

(Primera Parte)

Por Alberto Abreu Arcia

Desde días atrás, Gisela Arandia, a nombre de la agenda cubana de la Red de Mujeres Afrolatinas, Afrocaribeñas y de la Diáspora y al amparo del artículo 63 de la Carta Magna de la República de Cuba que establece el derecho ciudadano de dirigir escritos y peticiones a las autoridades, había convocado a varios intelectuales, juristas, académicos, miembros del movimiento LGBTIQ, ARAAC y otros grupos comprometidos con la lucha contra la discriminación racial en Cuba a una reunión para el miércoles 4 de mayo en la Casa Social de la Unión de Juristas en Miramar. El objetivo era elaborar un “llamado de atención” dirigido a los Consejo de Estado y Ministros de la República de Cuba frente a lo que la versión del documento leído en esta cita considera: “la presencia de manifestaciones lesivas a nuestra dignidad”, refiriéndose a: “expresiones racistas que han prosperado en los últimos tiempos en la sociedad cubana”. Y cuya redacción contó “con el asesoramiento del personal calificado en asuntos jurídicos”.

Desde luego, que esta iniciativa de la Red de Mujeres Afrodescendiente, según relató Gisela Arandia, contó con la resistencia de algunos colegas, quienes a la invitación alegaron de que la misma “no valía la pena, que esto era perder el tiempo”.

Para poner en contexto tanto el contenido de esta primera versión del documento presentado y discutido en la tarde de ayer miércoles en la Casa Social de la Unión de Juristas de Cuba como el ánimo de muchas de las intervenciones y problemáticas que fueron motivos de análisis en esta reunión, se precisa que pasemos revista a una serie de eventos cargados de connotaciones racista que, amén de otros antecedentes, se venían sucediendo de forma escalonada tanto en el espacio público como en la blosfera, luego de la visita de Barack Obama. Entre los más recientes están los textos de “Negro, ¿tú eres sueco?” de Elías Argudín aparecido el periódico Tribuna de La Habana en la edición del 24 marzo pasado, la convocatoria del sitio revolico.com, solicitando a personas blancas y de buena presencia para trabajar, el texto de Athur González “¿Por qué decir negro es racismo?”

https://heraldocubano.wordpress.com/2016/04/03/por-que-decir-negro-es-racismo/ este último cargado de bufonescas e insustentables acusaciones políticas hacia asociaciones como la Cofradía de la Negritud, y Alianza Unidad Racial con una reconocida trayectoria y marcada influencia dentro del movimiento antirracista cubano. Desde luego, que el detonante de esta cadena de sucesos lo constituyó el cartel aparecido en una céntrica calle del vedado (Línea y 14), acompañado de una suástica y la siguiente exhortación: “Matar a negro”.

Según el documento tales acciones no son resultado de “una situación aislada, sino que preceden a otras. Lo que permite establecer un vínculo ideológico concatenado que revelan la presencia de un pensamiento de tipo racista y discriminatorio que sobrevive en el imaginario social cubano y que parece apoderarse del status de permisibilidad por el silencio oficial mantenido ante dichos sucesos”. Tales hechos, “ameritan un llamado de atención ante la gravedad y el asombro” generado entre diversos sectores ciudadanos.

La lectura del documento suscitó un intenso debate a partir del consenso de que su lenguaje era contemporizador, y exigieron para el mismo un tono más enérgico. Según Mirta “llamar ‘manifestaciones’ a estos actos constituye un eufemismo, porque son provocaciones bien fuertes”. Para Gisela Morales: “La demanda no deber quedar ahí, sino que debe exigirse una respuesta pública del Estado”. Y considera que “lo sucedido es un llamado de alerta para un análisis sobre cuán atento debemos estar en las condiciones cubanas, de aquí en adelante”, ya que en el futuro las situaciones podrían ser peores “en cuanto a muchos problemas relacionados con la pérdida de derechos ciudadanos, pues la ciudadanía no tiene condiciones reales para enfrentarlos”.

Roberto Zurbano, quien habló a nombre de ARAAC, coincidió con el resto de los participantes en que “el texto es conciliatorio, y siento que faltan muchas cosas. Yo creo que se disuelve en esa enumeración de acciones, anécdotas y de cosas que han estado pasando”. Y subrayó la necesidad de ponerlas en contexto. “Nosotros tenemos un escenario muy diferente al de años atrás. Estamos hablando de un momento después que vino Obama, después que se hace el VII Congreso del Partido, después que han estado pasando una serie de cosas en el mundo y en Cuba (pues ya no hay nada local ni global). Estamos refiriéndonos a eventos que ocurren después del restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, después que hay gentes más empobrecidas en este país y que la mayoría son afrodescendientes. Es decir, hay un contexto sobre el cual hay que llamar la atención”. Por otra parte, señaló que el documento en una de sus partes habla de “permisibilidad”, y aclaró: “Yo creo que hay que decir impunidad”. Y aclaró: “Yo creo que un documento, ya sea una demanda o un llamado de atención a las autoridades debe ir acompañado de varias propuestas”, entre las que sugirió la creación de un Observatorio contra el racismo y decir que tenemos herramientas para ello, y que “estamos dispuestos a compartir esa responsabilidad”.

Finalmente enfatizó que “no se puede ser conciliatorio en un asunto como este que abre nuevas llaga en la conciencia social de este país”.

Tras el debate se acordó trabajar en la versión definitiva de un documento que recogiera los aspectos sugeridos y que se hará público el 25 de mayo del presente.

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